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BRISTOL, Tenn. -- Jeff Gordon se fue del circuito Bristol Motor Speedway el domingo con expresión de abatido y su gorra enterrada hasta la mitad de la frente.
500 vueltas alrededor de una de las pistas más intrincadas del NASCAR dejan así a un piloto, especialmente si éste se ha pasado gran parte del tiempo maldiciendo el ineficaz comportamiento de su coche y tratando de aportar soluciones para cambiarlo en plena carrera.

| Pos. | Piloto | Marca |
|---|---|---|
| 1. | Jeff Burton | Chevrolet |
| 2. | Kevin Harvick | Chevrolet |
| 3. | Clint Bowyer | Chevrolet |
| 4. | Greg Biffle | Ford |
| 5. | Dale Earnhardt Jr. | Chevrolet |
| 6. | Denny Hamlin | Toyota |
| 7. | Kasey Kahne | Dodge |
| 8. | Aric Almirola | Chevrolet |
| 9. | David Gilliland | Ford |
| 10. | Matt Kenseth | Ford |
| 11. | Jeff Gordon | Chevrolet |
Al final. Gordon y su ingeniero en Hendrick Motorsports, Steve Letarte, dedicaron la jornada a rodar sin mucho sentido hasta cruzar la meta undécimos. Ni siquiera la bandera verde y blanca y el recambio de neumáticos nuevos, una solución típica de Gordon para ganar posiciones, ayudó esta vez.
Una hora y media después de caída la bandera a cuadros en las 500 Millas Food City, Gordon se dirigió hacia el camión donde estaba su Chevrolet N°24.
"En las prácticas, los síntomas no eran buenos, pero creíamos que podíamos mejorarlos, cosa que no ocurrió", dijo Jeff Gordon.
Con su característico estilo profesional, el cuádruple campeón contestó educadamente cada pregunta que le formularon seguidores, rivales y periodistas cerca del túnel peatonal del predio de Bristol.
Aún no estando seguro de sus respuestas, Gordon habló acerca de los problemas experimentados.
"Fue una verdadera lucha terminar undécimo con un auto que no estaba en condiciones ni de eso. Habrá que trabajar antes de volver aquí. Al menos sobrevivimos, que en Bristol no es poca cosa".
El ganador Jeff Burton, pese a encabezar el 1-2-3 de Richard Childress Racing, señaló que al estar superando en rendimiento a los hombres de Hendrick, solo está causando el efecto de "despertar a un gigante dormido".
El puesto promedio de Jeff Gordon el domingo fue, justamente, el undécimo. Nunca cayó de la 21° plaza, pero tampoco logró avanzar demasiado.
"Quizás hasta deberíamos estar contentos con este resultado, pero me siento decepcionado porque fue una competencia malísima desde el punto de vista técnico", explicó Gordon. "Probé de encarar las curvas por distintos radios y de corregir la puesta a punto en boxes, pero el coche siempre fue subvirante".
Las palabras entre el piloto y su ingeniero de pista por radio eran por demás elocuentes.
"Hombre, la cola deslizaba muy bien antes y ahora no hay forma de que la trompa no me traicione. Este auto no dobla, así que iré perdiendo lugares de a poco".
Como la gomas influyen mucho en los planteos de carrera actuales de la Copa Sprint, quizás Gordon y Letarte deberían haberle pedido prestado un juego a Pedro Picapiedras el domingo pasado, pues nada más de lo que hicieran parecía cambiar el andar del vehículo.
"A lo largo del día hicimos varios ajustes, así que me temo que realmente se trató de un fin de semana desafortunado".
La transición del coche de vieja generación al chasis usado ahora en un escenario con curvas peraltadas de 36 grados que cambió a una versión más suave con el reasfaltado (26 a 30°), motivó un cambio de panorama.
Gordon fue el poleman de 2007, logro que obtuvo por quinta vez en este sitio, y finalizó tercero habiendo liderado unas cuantas vueltas, pero eso era en el trazado como estaba antes.
"Algo parecido nos sucedió el año pasado, pero lo revertimos". El último mes de agosto, Jeff clasificó 18° y concluyó 19°.
"Me encanta este circuito, pero evidentemente no hemos dado en la tecla con la puesta a punto de nuestra máquina. A lo mejor es la forma en que estoy conduciendo, no lo se. Quizás no tengo claro como andar bien en este trazado".
"Por cierto, Bristol no es un sitio donde yo me haya destacado más de la cuenta y eso que recalco que adoro la pista".
El viernes, Gordon había confesado cierta preocupación por el compuesto de neumáticos que se iba a utilizar en la competencia, detalle que también fue notorio con el transcurrir de los giros.
Lo que sigue en el calendario es otro óvalo corto, el Martinsville Speedway, para la disputa de las 500 Millas Goody's Cool Orange en dos semanas, donde en la primavera pasada Gordon fue escolta de su compañero Jimmie Johnson y luego tercero en el otoño.
"Martinsville no me inquieta tanto", declaró Gordon. "Las velocidades y los peraltes son diferentes. Ansío un poco de descanso y pasar algo de tiempo con mi hija Ella y mi esposa Ingrid para posteriormente evaluar adónde estamos parados cuando haya quedado atrás Martinsville, otro escenario que me agrada".
Gordon venció siete veces allí, siendo las últimas las dos visitas al óvalo más corto del NASCAR en 2005.