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Aunque sorprenda a muchos, cuando hace 60 años lo que hoy conocemos como NASCAR comenzaba a dar sus primeros pasos, hacía ya diez años que el automovilismo en Argentina desandaba los caminos del país con el nombre de Turismo Carretera, principal categoría de autos de carrera de la nación sudamericana que vive sus días de gloria hasta el presente, si bien es ya muy diferente de lo que solía ser en sus inicios.
Fue en ese Turismo Carretera, nacido allá por 1937, donde Juan Manuel Fangio comenzó a escribir sus primeras hazañas conduciendo automóviles de competición y lo que le sirvió de trampolín para, años más tarde, llegar a conquistar las pistas de Europa y alcanzar sus cinco campeonatos del mundo de Fórmula 1.
En esas primeras décadas, valientes pilotos fueron desafiando las rutas no solo de Argentina, sino también de Sudamérica, como lo marca la mayor travesía de todas, el Gran Premio de América del Sur, que unió las ciudades de Buenos Aires y Caracas, en Venezuela, en 1948.
Entre los grandes nombres que escribieron la historia y marcaron las bases de la categoría en los primeros años se destacan los de los hermanos Juan Gálvez (máximo campeón con 9 campeonatos) y Oscar Gálvez (poseedor de cinco títulos), además del ya mencionado Fangio, quien fue campeón en dos oportunidades. Por ese entonces, los hermanos Gálvez representaban a los fanáticos de Ford, en tanto que Fangio era el emblema de Chevrolet.

Al igual que sucedió con NASCAR, el Turismo Carretera fue cambiando con el paso de los años, aunque buscando siempre mantener sus raíces populares.
Sin embargo, a medida que los autos fueron evolucionando, las velocidades y las muertes se hacían presentes con las desapariciones de grandes ídolos (las de Juan Gálvez allá por 1963 y de Roberto Mouras en 1992, si bien parecen distantes, sirven de claros ejemplos), por lo que el TC como se lo conocía debió transformarse y adaptarse a las nuevas exigencias de fines del siglo XX.
Fue así como el romanticismo de las carreras en rutas le fue dando paulatino paso a las competencias dentro de los autódromos, una forma mucho más segura de darle rienda suelta a la pasión de tantos miles de fieles fanáticos.
Y porque no solo de TC vive el seguidor del automovilismo en Argentina, existe también otra categoría que se destaca en este ámbito, y es el Turismo Competición 2000. Una serie creada a comienzos de la década de 1980 con una objetivo diferente al del TC, representando otra filosofía de carreras con autos más tecnológicos, una suerte de semejanza con el estilo de competencias europeas, lideradas por el Turismo Alemán (DTM).
El TC2000 creció con el pasar de los años para consolidarse y encontrar su lugar dentro del automovilismo argentino, un lugar en el que muchas veces los mismos pilotos que buscan la gloria un domingo en el TC, a la semana siguiente se encuentran en sus coches de TC2000 ante una máquina completamente diferente, pero igualmente desafiante.
Ambas categorías, junto con las otras dos de nivel nacional, el Turismo Nacional y el Top Race, recorren el país presentándose en los alrededor de 30 circuitos que tiene Argentina, muchos de los cuales se encuentran en la provincia de Buenos Aires. El Autódromo Juan y Oscar Gálvez de la Capital Federal es el que más se destaca, ya que es la cita que todos los pilotos quieren ganar y donde solía correr la Fórmula 1 en sus Grandes Premios en Argentina.
A diferencia de las pistas de Estados Unidos, en Argentina son casi todos circuitos permanentes, y existe un solo óvalo, ubicado en Rafaela, provincia de Santa Fe. Sin embargo se lo utiliza con su configuración de pista permanente, y solamente en una oportunidad en las últimas décadas se usó su versión de óvalo, con la categoría TC2000 en 2005.
Aunque hay un hecho que se destaca y tuvo lugar en febrero de 1971, cuando el óvalo de Rafaela fue escenario de la "300 Indy de Rafaela", competencia válida por el campeonato de United States Auto Club (USAC) de Estados Unidos, que fue ganada por Al Unser y que contó con los pilotos destacados de la época, entre ellos la gloria de NASCAR, Cale Yarborough.
El automovilismo en Argentina es sinónimo de pasión y si de pasión se trata, el Turismo Carretera representa en el país lo que el NASCAR en los Estados Unidos. En un territorio en el que predomina la pasión por el fútbol, las carreras de autos, representadas por el TC, ocupan un lugar destacado debido a lo que genera en los fanáticos. Es la sana rivalidad de autos de 350 caballos de potencia simbolizada por Ford y Chevrolet, sin olvidar a Dodge y los locales Torino. Es el recuerdo de las grandes batallas del pasado, las luchas del presente y aquellas que están por venir. Es el sentir de familias enteras reunidas en los circuitos, o en sus casas, que saben que en los domingos en que se presenta el TC, hay TC y nada más.
Las carreras de autos en Argentina conforman una historia que sigue escribiéndose día a día, en cada taller, en cada piloto, y por supuesto cada vez que la carrera comienza y el rugir de los motores acapara toda la atención. Como desde hace más de 70 años.