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JOLIET, Ill. -- Él es retrospectivo en más de una manera, desde sus antecedentes automovilísticos hasta su sinceridad políticamente incorrecta hasta su desaliño general y físico no demasiado atlético. Aún en estos tiempos de pilotos que parecen voceros hechos para la televisión, es muy fácil imaginar a Tony Stewart, casi igual a lo que se parece hoy en día, golpeando guardabarros con gente como Curtis Turner y Tiny Lund en algún circuito corto de tierra, hace algunas décadas. Arreglando las cosas a través de sus autos de carrera, y después a través de otros medios, si fuese necesario.
El piloto del auto Nº 20 de Joe Gibbs Racing -- por lo menos, hasta fin de esta temporada -- es un competidor y hombre de negocios exitoso, pero sus oscuros ojos son la ventana de una alma vieja. Así que quizá sea apropiado que Stewart esté reemplazando su buzo antiflama de color naranja y blanco por una participación del 50 porciento en lo que pronto será conocido como Stewart-Haas Racing. Está regresando a una época previa a las compañías de acciones y bancos de inversión, tiempos en que la mayoría de los dueños en los garages habían previamente sido competidores. Él está haciendo lo que en una época era una proceso natural, tomando el dinero que ha ganado como piloto y graduándose como miembro de un equipo a dueño de un equipo.
Lo hizo Richard Childress. También Lee Petty, Dale Earnhardt, Ray Evernham, Bud Moore, Robert Yates y otros jefes de mecánicos, pilotos y preparadores de motores, con distintos grados de éxito. Antes que los costos operativos llegaran a la estratosfera y antes que el hecho de aceptar a alguna clase de socio financiero era visto como una necesidad absoluta, eso era más común y menos riesgoso. Pero hoy en día, en garages dominados por intereses externos, Stewart formará parte de una minoridad. La lista de equipos pertenecientes primariamente a gente que comenzaron siendo pilotos en la categoría principal de NASCAR es corta -- Richard Childress Racing, Michael Waltrip Racing, Yates Racing, Robby Gordon Motorsports, Wood Brothers y Petty Enterprises.
En forma conjunta, esas entidades presentarán tan solo 11 de los 43 autos que largarán el evento de la Copa Sprint del sábado a la noche, en un Chicagoland Speedway donde todas las localidades ya están vendidas. En un período caracterizado por costos de combustible en ascenso y por auspiciantes que van desapareciendo, Stewart está yendo contra la tendencia. Está pasando a tener un rol de dueño de equipo en momentos en que muchos equipos están vendiendo parte de sus compañías a compañías que no se especializan en las carreras, sino en ganar dinero.

"Uno aquí está hablando de una época y de tiempos distintos, cuando gente ingresaba y se convertían en dueños de equipos y podían salir a pilotear los autos y a competir y a divertirse", dijo Jeff Gordon, quien es dueño de una parte del auto de su compañero de equipo en Hendrick Motorsports, Jimmie Johnson. "Uno observa otras formas de automovilismo, no necesariamente la IRL, pero quizá la Serie GrandAm, y uno ve a algunos dueños de equipo/pilotos a quienes simplemente les gusta salir allí y divertirse. Bien, ésta categoría está muy lejos de eso. Es una gran negocio".
Y eso, quizá más que otra cosa, es porqué el hecho de la apuesta de Stewart en cuanto a ser dueño de equipo es tan refrescante. Ésta es la manera en que se supone deben ser las cosas, pilotos que compran parte de un equipo para así extender sus trayectorias una vez que hayan dejado de correr, dándoles a los fans del futuro una posibilidad de ver a las estrellas del pasado en un rol distinto. Childress, uno de los dueños de equipo más exitosos en este deporte, sería recordado solo como un piloto que no llegó a ganar carreras de no haber presentado su equipo y haber ganado seis campeonatos. Richard Petty quizá no sería la figura icónica que sigue siendo hoy en día si no siguiese estando presente en el área de los garages semana tras semana, firmando autógrafos, posando para fotos, e intentando que su equipo vuelva a ser grandioso.
Y ahora llega Stewart, dando el paso más grande hasta el presente en una época cuando muchos de sus pares han adquirido equipos en otras categorías o porciones de autos de la Copa Sprint, pero pocos -- y en definitiva ninguno con su reputación e historial -- han dado el gran salto.
"No veo en qué sea negativo" dijo él. "Teniendo un piloto que ha ganado carreras y campeonatos en la categoría hacia el final de su trayectoria como piloto que permanezca en la categoría como dueño de equipo, no estoy seguro de verle algo negativo a eso. ... Siento que algo es positivo.
Realmente no veo que haya algo negativo en ese aspecto. Obviamente, hay muchos cambios en el aspecto de los negocios en los últimos años. Pero no veo nada de malo en el hecho de tener a alguien que ha estado 10 años en NASCAR que cambie de rol, en contraposición con gente que nunca ha sido parte de esto, que no sabe nada de este deporte, y que ingresan y compran partes de equipos. No veo en qué aspecto esta ecuación está mal".
Otras personas en los garages piensan de la misma manera. "El hecho que sea un piloto le ayudará, pues él sabrá qué es lo que está buscando, a diferencia de quienes están ingresando en la categoría sin previa experiencia", dijo Dale Earnhardt Jr., quien es dueño de un auto de la Serie Nationwide. "Él sabrá lo que está buscando en lo referido a talento, no solo en cuanto a quien está detrás del volante. Realmente lo admiro por tomarse tal responsabilidad. Es una tarea tan grande, tan monumental, ponerse en esa situación. Creo que exige mucho valor".
Mientras que Stewart tiene un historial en cuanto a éxitos referidos a empréstitos automovilísticos menores y una pequeña parte de la compañía Haas Automation, la cual es dueña de la otra mitad de su organización, nada está garantizado. Hay mucho en danza en cuanto a lo que puede resultar de esto, una franquicia exitosa en cuanto a Stewart podría cultivar una nueva legión de fans, con su popularidad siendo transferida a sus pilotos, de la manera en que el apoyo de Dale Earnhardt Inc. ayudó a Waltrip y a Steve Park. Si la nueva organización se convierte en candidata a ganar campeonatos, y victorias en las 500 Millas de Daytona, de la manera en que directivos esperan que lo haga, entonces quizá la historia se repetirá, y ser dueño de equipo ya no será el lugar para economistas e inversores tal como lo parece ser hoy en día.
"Es bueno para nuestra categoría el poder ofrecer la posibilidad que un piloto pueda pasar a ser un dueño de un equipo, o que un dueño de equipo pase a desenvolverse en otra área de este deporte, pues esa experiencia y entendimiento en cuanto a la historia de nuestro deporte ayudará a que avance", dijo Jeff Burton, el piloto de Childress. "Espero que nunca lleguemos al punto en que uno tenga que poseer un negocio de $500 millones para poder estar involucrado en este deporte. Espero que nunca lleguemos a eso, eso seguramente impediría a gente como yo poder involucrarse, y pienso que es muy importante para nuestro deporte que gente que entiende la historia esté involucrada".
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