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Cuando se trata de las batallas legales en curso entre NASCAR y Jeremy Mayfield, tratemos de no adelantarnos. La orden temporaria determinada el miércoles por la Corte Judicial de Estados Unidos en Graham Mullen, la cual le permitió al piloto sancionado volver a las pistas de carrera, fue sólo eso, una resolución temporaria. No es un veredicto. El impecable récord de NASCAR en el tribunal se mantiene intacto, al menos por ahora. La suspensión indefinida de Mayfield por fallar una prueba de drogas podría ser levantada, pero esta saga no ha terminado, por un tiempo.

Jeremy y Shana Mayfield describen cómo han sido los pasados dos meses, y les agradecen a los fanáticos que los apoyaron.
Y aún así, podemos sacar alguna idea de cómo va a terminar esto. Dados los pedidos y contra pedidos, las acusaciones y negaciones, y las duras palabras dichas por ambos lados, va a estar lindo. Incluso ahora, es casi obvio: una de la partes eventualmente va a prevalecer, sí, pero no habrá ganadores reales.
No, esto tiene todas las señales de ser uno de esos episodios donde ambas partes sufren. Ya tenemos a Mayfield, libre para poder volver a correr, con su poca cantidad de dinero cuando se trata de su propio equipo, y radiactivo, cuando se trata de cualquiera debido a las acusaciones de NASCAR de que dio positivo repetidamente en metanfetamina. Y ya tenemos a NASCAR, aparentemente vulnerable en la parte legal por primera vez desde que puede recordarse, y luchando por mantener la integridad de una política de pruebas de drogas al azar que se implementó apenas este año. La declaración de Mullen de la "posibilidad de una prueba positiva falsa en este caso es casi sustancial" provocó repercusiones en todo el camino de Charlotte a Daytona Beach.
Y aún no llegamos al juicio. La sanción temporal es solamente una táctica de mantenimiento hasta que comiencen otras acciones legales. Los pleitos de Mayfield y las devoluciones de NASCAR aún están allí, esperando por ser resueltos, un proceso que podría tomar meses, si es que no son años. Un acuerdo, algo que NASCAR ha usado para ingeniárselas en algunas otras situaciones legales (la más reciente fue la que involucró a Mauricia Grant, la antigua representante de la serie Nationwide quien denunció ser víctima de acuso sexual y racial) no parece ser una opción viable aquí. Mayfield quiere volver a la pista de carreras. Es difícil creer que NASCAR tome ese tipo de acuerdo con un piloto acusado de tomar metanfetaminas.
Así que ahora volvemos a establecernos, y esperemos el sitio. Mientras tanto, Mayfield está libre para volver a correr, algo mucho más fácil de decir que de hacer. En una declaración jurada hecha la semana pasada, Mayfield dijo que había tenido que despedir empleados de su taller, y vender recursos, como así también usar dinero propio para cubrir sus necesidades vitales. Ha sido demandado por $86.000 por Triad Racing Development, un proveedor de motores y chasis. Sus honorarios legales deben estar creciendo en estos momentos. En el día de apertura de las prácticas del evento de la Copa del sábado a la noche en Daytona International Speedway, varios propietarios de autos se impusieron a la idea de contratarlo debido al equipaje que viene acarreando.
Alguien triunfó. Sin embargo, vamos a ser honestos: Mayfield no era un gran protagonista de la escena de NASCAR antes de que comenzara este asunto. Han pasado tres años desde que estuvo en lo que podría denominarse una campaña de calidad, y los dueños de equipos no han estado tocando mucho su puerta para contratarlo. No es que busca la exoneración para poder entrar al Chevy N° 24. La idea de que este episodio está perjudicando la trayectoria de Mayfield, como quiso insinuar Mullen, es bastante ridícula dado que incluso antes de su prueba positiva de drogas, él ya era propietario/piloto de una operación escasa de sponsors y con poquísimo dinero, que no había podido clasificar a seis de 11 eventos. La trayectoria de Mayfield en la Copa fue efectivamente demasiado larga antes de que empezara esta batalla legal. Él sólo trataba de mantenerse en esto.
Por supuesto, tiene todo el derecho de hacerlo, ya que se defiende contra lo que él entiende que son ataques a su reputación y a su buen nombre. Cuando aparecen los problemas por las apariciones de pruebas de drogas en otros deportes, los jugadores pueden presentar motivos de quejas en sus respectivas asociaciones de jugadores. Por supuesto, no hay algo así en NASCAR, lo que significa que el único recurso es la corte.
NASCAR tampoco parece ceder esta impecabilidad. Incluso si el equipo legal del organismo regulador finalmente ganara lo que está convirtiendo en una batalla legal prolongada, los amigos en Daytona van a seguir encontrándolo como algo vengativo (debido a los contra pedidos) y torpe (debido a la forma en la que ha sido implementada esta política de pruebas de drogas). O sea, nadie cuestiona las intenciones de NASCAR de querer una política de cero tolerancia en cuanto a las drogas, la cual prohíbe cualquier cosa que dañe el centro, el fallo, o las finas características de conducción de los pilotos o miembros de equipos durante una carrera. La mayoría en el área del garaje piensa así. Pero seguramente, la aplicación práctica de esta política necesita un pequeño cambio (¿tal vez una lista de sustancias prohibidas) para prevenir otra situación como la de Jeremy Mayfield, en la cual en muchos ojos en NASCAR parece entender que la gran y malvada liga de deportes persigue a un hombre inocente.
La culpabilidad o inocencia de Mayfield será decidida últimamente en la corte. Así que por ahora, aquí estamos, digamos que en tablas. El piloto está libre para correr, pero tal vez no pueda hacer que su equipo vuelva a la pista, y podría no convencer a nadie de ponerlo en un auto. El organismo regulador tiene una política de pruebas de drogas al azar, pero es una política que es cuestionada en la corte, y genera dudas en el público. De alguna manera, cuando todo esto termine, se preguntarán si la parte ganadora no sentirá que perdió.
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