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Un instante le dio relevancia nuevamente a la lucha por el título (cont.)
Ahora este relato que da ánimos posee nuevas fuerzas, aunque sea por solo una semana más. Johnson sigue el siendo el gran favorito para ganar esto. Ha ganado tres de las últimas cuatro carreras en Phoenix, aunque algo que se suma a la intriga es el hecho que Martin fue el hombre que quebró la racha ganadora de tres victorias de Johnson con su propia victoria en la última primavera.
Las posibilidades referidas a que Johnson sufra otra jornada desastrosa como la de Texas son mínimas, y debería hacerse notar que él en gran medida todavía controla su propio destino (al menos, todo lo que uno puede controlar su propio destino mientras compite contra pilotos como Hornish y Reutimann). Él necesita solo promediar un cuarto puesto en las dos últimas carreras como para asegurarse el título, sin importar lo que logren Martin, e incluso Gordon, quien, a 112 puntos, no ha quedado totalmente sin posibilidades.
Mirando hacia atrás
Luego de observar el video del incidente alrededor de una docena de veces, hay una pregunta que merece ser hecha del accidente del domingo pasado: cuando faltaban 331 vueltas para el final, ¿porqué alguien, y menos Johnson, se arriesgaría a viajar estando tres autos a la par?
Oigan, eso suele ocurrir. Cualquier cosa puede suceder, ¿lo recuerdan?
Largando 12º, un lugar detrás de Hornish y uno delante de Reutimann, Johnson obviamente estaba ansioso de alcanzar los primeros puestos y de viajar entre los punteros. Es que prácticamente disponía del auto como para poder hacer eso.
Pero si él hizo algo mal, fue en el sentido de ser un poco impaciente al lanzarse rápidamente hacia el lado superior de la pista como para rebasarlo a Hornish. Y también lo fue, obviamente, Reutimann. Y si Hornish hubiese podido hacer que su auto permaneciera sobre el costado inferior de la pista, Reutimann nunca se habría podido acercar a él y Johnson fácilmente lo hubiese rebasado a Hornish por el costado superior sin problemas.
Johnson ha evitado "incidentes" durante tanto tiempo que empezaba a parecer que era inmune a los mismos. Lo que quedó demostrado el domingo pasado es que nadie lo está, tal como ha venido insistiendo Jonson durante tanto tiempo.
En Phoenix, uno puede apostar a que Johnson será más cuidadoso al correr cerca de gente como Hornish y Reutimann y otros quienes tienen poco por perder excepto el respeto del campeón. Pero eso solo hace más espesa la subtrama.
¿Puede él darse el lujo de apostar ahora a lo seguro, con Martin y Gordon acercándose en su espejo retrovisor? Suceda lo que suceda, por lo menos ahora vale la pena ver esto.
Por esto, la nación NASCAR, puede estar agradecida.
No es que todos estén en contra de que gane el simpático Johnson. Es simplemente que muy pocos americanos disfrutan un contundente dominio en cuatro partidos en la World Series o las Finales de la NBA, o una ventaja de 40 puntos en el Super Bowl. Y hasta que tuvo el problema del domingo en Texas, Johnson venía camino a lograr el equivalente de todo lo arriba mencionado, y además está apuntando a hacerlo por cuarto año consecutivo.
Es muy posible que aún lo logre. De hecho, probablemente lo haga y debería ser aplaudido por tal logro después. Pero luego de años de dominación por parte de un individuo o un equipo en todo deporte, a la gente le gusta ver alguien nuevo, o alguien de mayor edad que no ha estado presente durante un tiempo, al menos luchar por un campeonato en sus instancias finales, sin importar de qué deporte se trate.
Ahora, Martin y Gordon al menos están en una posición en que todavía puede que se salgan con ese tiro de la victoria al final del noveno, esa desesperación del gran esfuerzo desde mitad de cancha previo al silbato final, o esa patada desde la posición correcta que posibilitará la recuperación mediante un pase Ave María hacia la zona del final. Gente del mundo de los deportes, manténganse sintonizados.
Las opiniones expresadas son exclusivas del autor.