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Mucho se hablado, y justificadamente, del récord. Se mantuvo durante casi tres décadas, y le perteneció a un hombre sencillo y muy privado en su forma de ser que vivía en una plantación de Carolina del Sur, y a medida que transcurrían los años, parecía que nadie iba a quebrar el record. Y entonces llegó este desconocido de California del Sur, quien antes había competido en pistas de tierra sobre motos y en carreras en caminos abiertos, quien encaró esta categoría con precisión quirúrgica y gran tranquilidad. Cale Yarborough y Jimmie Johnson ocupan un mismo lugar en la historia, siendo los únicos dos pilotos en haber ganado tres títulos consecutivos en la categoría principal de NASCAR, pero esto es solo por unos pocos días más.
Este domingo, todo eso cambia. A menos que se produzca un colapso imprevisto y poco característico, Johnson será el primer piloto en lograr cuatro coronas consecutivas en lo que ahora se conoce como la Copa Sprint. El anochecer en el Homestead-Miami Speedway será completado con la imagen ahora tan familiar de los miembros del equipo del No. 48 con sus dedos pulgares hacia arriba y rociando con el champagne. Johnson ingresará en un capítulo que sólo él ha podido escribir, ya que sus cuatro títulos, y puede haber más ya que él será el favorito para nuevamente ganar el año próximo, ocupan un lugar merecido entre los mayores logros que la categoría haya visto.
Pero el récord es sólo una parte de esto. Cuatro campeonatos colocan a Johnson en compañía de la elite, y sería así aún cuando los títulos no hubiesen sido consecutivos. En el más alto nivel de NASCAR, es una meseta a la cual sólo otros tres hombres han llegado. Hasta el número mismo tiene mucha significación; en algunas culturas el número cuatro es un símbolo de entereza y coronación, algo que parece muy apropiado en este caso. Hay cuatro estaciones, cuatro puntos cardinales, cuatro elementos, cuatro costados en un cuadrado.
Y en poco tiempo, para Johnson, habrá cuatro campeonatos. De alguna manera, él está solo, pero en otro aspecto, él tiene compañía. Pues en NASCAR, cuatro títulos han sido algo para hacer notar por razones ajenas a la mera cifra. El cuarto campeonato de Richard Petty en 1972 dio comienzo a una era de patrocinio a nivel nacional. El cuarto título de Dale Eanrhardt en 1990 llegó en medio de una de las carreras más emocionantes que haya producido el antiguo sistema de puntaje. El cuarto título de Jeff Gordon en 2001 demostró que él se podía defender solo.
Y ahora llega Johnson, con su record de cuatro consecutivos, listo para unirse a un club exclusivo. Pero cuidado, en esto no es un como el socio fundador. En lo que se refiere a cuatro campeonatos, hay aquellos que lo preceden, pilotos que si bien no ganaron sus títulos en forma seguida, pero cuyo cuarteto de coronas fijó una marca igual de alta. Y todo comienza con un día nevado en Chicago, con un apretón de manos equivalente a $250.000, y el hombre al que le dicen el King.

Rojo fosforescente y azul Petty
Richard Petty tuvo que hacer un desvío en el camino. Se dirigía al Riverside International Raceway, el autódromo del Sur de California, para la apertura de la temporada 1972. Su hermano Maurice y su jefe de mecánicos Dale Inman estaban junto a él. Pero primero, ellos tenían que hacer una parada en Chicago para concretar un negocio.
Previo a la carrera final de la temporada anterior, en que Petty había ganado su tercer campeonato de NASCAR, había sido encarado por el hombre conocido como Mr. 500, Andy Granatelli, el presidente del imperio de aditivos para combustible y aceite, STP. Hubo llamadas telefónicas durante el breve receso de temporada. Fue el comienzo de un tremendo acuerdo, el primer patrocinio verdaderamente a nivel nacional, la unión de un piloto y una compañía, cada uno --a su manera- un sinónimo del automovilismo.
Pero el acuerdo se demoró en concretar. Petty Enterprises ya había despachado su auto hacia Riverside, la apertura de 1972. Petty y sus colaboradores habían viajado después, pero primero hicieron una parada en Chicago para reunirse con Granatelli. "La oficina más grande que yo haya visto en mi vida", recordó Inman. Los productos STP estaban en exhibición y había carteles prohibiendo fumar. El clima era frío y nevoso. Pero la recepción dada a Petty y compañía fue cálida.

| Pos. | Piloto | Puntos | Vict. | T-5 | T-10 |
|---|---|---|---|---|---|
| 1. | Richard Petty | 8,701 | 8 | 25 | 28 |
| 2. | Bobby Allison | 8,573 | 10 | 25 | 27 |
| 3. | James Hylton | 8,158 | 1 | 9 | 23 |
| 4. | Cecil Gordon | 7,326 | 0 | 4 | 16 |
| 5. | Benny Parsons | 6,844 | 0 | 10 | 19 |
| 6. | Walter Ballard | 6,781 | 0 | 0 | 7 |
| 7. | Elmo Langley | 6,656 | 0 | 1 | 9 |
| 8. | John Sears | 6,298 | 0 | 2 | 7 |
| 9. | Dean Dalton | 6,295 | 0 | 0 | 4 |
| 10. | Ben Arnold | 6,179 | 0 | 0 | 7 |
"De entrada", dijo Inman, "yo supe que ellos iban a querer firmar un acuerdo".
Hubo vallas para sortear. A Granatelli no le gustaba la presencia de calcomanías de otra marca en el paragolpes delantero. Los Petty no querían utilizar los overoles blancos de STP, como uniforme. Parecían tener todo en su lugar, y estaban al borde de un acuerdo cuando Granatelli señaló que, por supuesto, el auto tendría que estar pintado de rojo fosforescente, el color de los productos STP. Petty, cuyos autos de su equipo siempre habían sido azules, rechazó la idea.
"Él estaba muy serio en cuanto a esto", recordó Petty. "Todos sus autos habían sido rojos fosforescentes. Nos sentamos para ver como hacíamos el acuerdo, un acuerdo de $250.000. Nos levantamos, yo pensaba que el acuerdo ya estaba. Él dijo, '¿Saben que el auto estará pintado de color rojo?', Yo dije 'De ninguna manera. Mis autos siempre han sido azules. Va a ser azul'. Llegué hasta aproximadamente la mitad del camino a la puerta. Yo era igual de terco que él. No teníamos ningún patrocinador, de manera que no sé porqué fui tan terco. Necesitábamos el dinero. Él dijo, veremos como arreglamos esto'".
Petty envió a Inman y a su hermano a Riverside para alistar el auto y pasarlo a través de la verificación técnica. La nieve demoró su vuelo dos veces, se volaba en clase turista en esa época, pero finalmente, pudieron viajar. Petty se quedó, y hablando con ejecutivos de STP tuvo la idea de un auto de dos colores: rojo en los costados, azul en la parte de arriba. Granatelli ofreció otros $50.000 si Petty pintaba de rojo el auto entero, pero el King declinó aceptar. Luego viajó a Los Ángeles, donde los Petty hicieron una conferencia de prensa para anunciar el acuerdo. Al mismo tiempo, el director de carreras de STP, Ralph Savino, colocó el conocido logotipo de la compañía en el panel trasero del auto No. 43.
Algunos pilotos de monoplazas, presentes en Riverside para este evento en el autódromo, previnieron a los Petty que STP intentaría interferir con su organización. Inman dijo que eso nunca ocurrió, y que la compañía siempre los apoyó. El acuerdo duró 35 años, y abrió las puertas al patrocinio a nivel nacional para una categoría que comenzaba a salir de su entorno regional.
Petty ganó esa primera carrera de Riverside, y pasó a ganar siete más, para así distanciarse fácilmente de Bobby Allison y James Hylton y pasar a ganar su cuarto título. Fue una temporada sin precedentes, el comienzo de la era moderna de la categoría, la cantidad de carreras habían sido reducidas de las 38 del año anterior a 31, el fundador de NASCAR, Bill France, había dejado la categoría en manos de su hijo, y R.J. Reynolds había llegado para ser el patrocinador del campeonato. Terminó con Petty nuevamente siendo campeón, esta vez al volante de un auto con un patrocinador nacional en los costados, un presagio de lo que vendría.
"Uno no sabía si era el comienzo de una tendencia", dijo Petty. "Uno no estaba observando el panorama general, uno observaba el pequeño costado del mundo propio. Uno simplemente estaba mirando a Petty Enterprises, como hacemos funcionar a Petty Enterprises y como lo mejoramos. Siempre lo habíamos mantenido funcionando con bajos recursos. Si nos sobraba algo, podíamos hacer más".

De la angustia al festejo
Todos recuerdan el neumático, el círculo de caucho hecho trizas que hoy día se encuentra como si fuese una reliquia en el museo de Richard Childress en Welcome, N.C. Hay que pensar en la temporada 1990 de Dale Earnhardt, y eso es lo que inmediatamente viene a la mente de uno, esa gran ventaja en la punta de la carrera, el neumático tajeado, y Derrike Cope rebasando a toda velocidad al Intimidador en la última vuelta de las 500 Millas de Daytona.
¿Cuánto tiempo hubo que pasar para poder superar eso? "Aún sigo intentando superarlo", dijo Kirk Shelmerdine, el jefe de mecánicos de Earnhardt esa temporada. Él sólo está bromeando a medias. Shelmerdine puede recordar los penosos detalles como si el hecho hubiese sido ayer.
"Eso fue algo grande. Teníamos una ventaja de 40 segundos sobre el segundo. No tenía precedentes. Estábamos a 10 segundos de sacarle una vuelta al pelotón, y algunas cosas sucedieron y se neutralizó la carrera y de allí pasó todo. Si no hubiese habido una neutralización hacia el final de la carrera, aún así podríamos haber reventado un neumático y haber ganado fácilmente la carrera. Simplemente las cosas no salieron bien al final. A pesar de haber tenido un fin de semana perfecto y un invierno perfecto para prepararnos para la carrera, todo terminó mal en ese último tramo. Eso fue difícil de aceptar".
Fue tan sólo el comienzo de lo que se convertiría en el campeonato más atrapante de la carrera de Earnhardt, una temporada llena de altos increíbles y bajos devastadores y con una gran recuperación en el final. Y así, el recuerdo favorito del dueño del coche, Richard Childress, de aquella temporada es de una prueba de Earnhardt en Atlanta. Se suponía que debía ser una sesión de cuatro días y Mark Martin, quien resultaría ser el rival de Earnhardt por el campeonato, estaba allí al mismo tiempo.

| Pos. | Piloto | Puntos | Vict. | T-5 | T-10 |
|---|---|---|---|---|---|
| 1. | Dale Earnhardt | 4,430 | 9 | 18 | 23 |
| 2. | Mark Martin | 4,404 | 3 | 16 | 23 |
| 3. | Geoffrey Bodine | 4,017 | 3 | 11 | 19 |
| 4. | Bill Elliott | 3,999 | 1 | 12 | 16 |
| 5. | Morgan Shepherd | 3,689 | 1 | 7 | 16 |
| 6. | Rusty Wallace | 3,676 | 2 | 9 | 16 |
| 7. | Ricky Rudd | 3,601 | 1 | 8 | 15 |
| 8. | Alan Kulwicki | 3,599 | 1 | 5 | 13 |
| 9. | Ernie Irvan | 3,593 | 1 | 6 | 13 |
| 10. | Ken Schrader | 3,572 | 0 | 7 | 14 |
"Fuimos hasta allí y colocamos neumáticos izquierdos y fuimos medio segundo más rápidos que el resto", recuerda Childress con una gran sonrisa. "Y luego empacamos y fuimos a cazar mientras ellos se quedaron allí durante cuatro días. Pienso que los hicimos pedazos, fuimos muy veloces".
Fue el campamento de Earnhardt el que quedó destrozado luego de perder las 500 de Daytona. Después de un tercio de temporada y con tres finales consecutivos siendo 30° ó peor, Earnhardt se encontró a si mismo en el cuarto puesto, 136 puntos detrás de Martin. Shelmerdine lo recuerda como un momento duro; el coche N°3 no se mostraba tan dominante como lo había sido en la década de 1980, e incluso en los años de campeonato de Earnhardt, tener el auto bien era un problema. Pero a mediados del verano encontraron algo, y alcanzaron una racha de 12 finales consecutivos siendo octavo ó mejor, una racha que incluyó cinco victorias. Con dos carreras por delante, el déficit era ahora de 45 puntos.
"Sabíamos que debíamos salir y tratar de ganar cada carrera", dijo Childress. "Lo que debes hacer cuando corres por el campeonato es, hacer en el final del año lo que te llevó a estar allí. Si lo que te llevó hasta allí fue correr para ganar o fue la consistencia, simplemente no cambies tu plan de juego".
Fueron a Phoenix, una pista que históricamente ha sido mejor para Martin, aunque no fue así el 4 de noviembre de 1990. En la que fue una de las victorias más recordadas de The Intimidator, Earnhardt lideró 262 de 312 vueltas para dominar el evento. Finalizó primero y Martin fue décimo. El equipo N°3 fue a la definición en Atlanta seis puntos arriba.
"La carrera de Phoenix fue un punto de inflexión para nosotros aquella temporada", dijo Shelmerdine. "Estábamos detrás, y ganamos en Phoenix para tomar el liderazgo. Ciertamente no fue por mucho y sin dudas que no estaba terminado, pero fue una victoria muy grande para nosotros moral y psicológicamente. Atlanta era una gran pista para nosotros, una de las mejores de Earnhardt. Eramos muy difíciles de vencer allí. Creo que todos sabían que el que tomara el liderazgo en esa carrera iba a ser difícil de superar. Ellos realmente querían mantener el margen que tenían, y no lo hicieron. Probablemente celebramos más en Phoenix de lo que lo hicimos la semana siguiente en Atlanta".
En Atlanta, Earnhardt finalizó tercero, mientras que Martin fue sexto. La diferencia final entre ambos fue de 26 puntos, no tan cerrada como la legendaria del título de 1992 entre Alan Kulwicki, Davey Allison y Bill Elliott, pero de alguna forma fue más dramática. Para Martin, quien había recibido una penalización de 46 puntos por una brida ilegal en el carburador después de ganar en Richmond en febrero, la derrota aún duele.
"Fuimos los líderes desde mayo hasta la anteúltima carrera, y pensé que podía vencer a Earnhardt", dijo Martin. "Como resultó, estaba equivocado. Y ese era el que quería ganar, quizás más que ninguno, cuando era joven y parecía que íbamos a lograrlo".

El más 'dulce'
Parecían inseparables. El mecánico genio y el piloto niño prodigio, el mentor y el protegido. Desde los días de Dale Inman y Richard Petty que un jefe de equipo y un piloto no parecían tan perfectos el uno para el otro que Ray Evernham y Jeff Gordon, quienes ganaron 47 carreras y tres campeonatos y lideraron el equipo más dominante de la era.
Y aún así, como tantas otras relaciones en NASCAR, las fracturas inevitablemente comenzaron a verse. Evernham y Gordon ganaron dos títulos consecutivos en 1997 y 1998, pero al año siguiente tenían pensamientos diferenciados. Gordon ya no era un joven piloto, y sentía mejor lo que quería, y no dejó de lado de buena manera lo que Evernham proponía. Al final de la temporada, Evernham se iría para formar su propio equipo, y encabezaría el regreso de Dodge a la serie principal de NASCAR.
Su sucesor fue Robbie Loomis, quien había ganado tres carreras en nueve años como jefe de equipo para una organización de Petty Enterprises que había caído atrás en el tiempo. Su campaña inaugural con el coche N°24 alimentó el argumento de que Gordon no podía ganar un título sin la ayuda de Evernham, ya que apenas se impuso en tres carreras, su cosecha más magra desde su segunda temporada completa, y finalizó en un distante noveno lugar en los puntos.
"Oh, sí, estábamos bastante decepcionados con nuestra performance en 2000", recordó Gordon. "Pero sentía que era una gran inspiración y motivación para que mejoráramos y volviéramos más fuertes. Tú sabes, cuando estás en Hendrick Motorsports, sabes que los recursos están allí. Simplemente debes asegurarte de sacarles el máximo provecho. Mucho tiene que ver la gente. Algo la puesta a punto. Algunas veces aciertas con algo que funciona. La mayoría de las veces es la gente, el trabajo en equipo, eso marca la diferencia".

| Pos. | Piloto | Puntos | Vict. | T-5 | T-10 |
|---|---|---|---|---|---|
| 1. | Jeff Gordon | 5,112 | 6 | 18 | 24 |
| 2. | Tony Stewart | 4,763 | 3 | 15 | 22 |
| 3. | Sterling Marlin | 4,741 | 2 | 12 | 20 |
| 4. | Ricky Rudd | 4,706 | 2 | 14 | 22 |
| 5. | Dale Jarrett | 4,612 | 4 | 12 | 19 |
| 6. | Bobby Labonte | 4,561 | 2 | 9 | 20 |
| 7. | Rusty Wallace | 4,481 | 1 | 8 | 14 |
| 8. | Dale Earnhardt Jr. | 4,460 | 3 | 9 | 15 |
| 9. | Kevin Harvick | 4,406 | 2 | 6 | 16 |
| 10. | Jeff Burton | 4,394 | 2 | 8 | 16 |
Con el amanecer de la temporada 2001, la presión seguía allí. El comienzo fue poco auspicioso: un choque en las 500 de Daytona, una falla de motor cuatro semanas más tarde en Darlington. En el arranque, todos perseguían al campeón reinante, Dale Jarrett. Gordon llegó a empatar el liderazgo a mitad de la temporada, y luego algo cambió. El N°24 hilvanó siete finales consecutivos siendo octavo ó mejor, y de repente Gordon estaba arriba por 342 puntos.
"Terminamos siendo bastante fuertes", dijo Loomis. "Los últimos tres cuartos de la temporada, encontramos algunas cosas muy buenas. Estos coches (actuales de la Copa Sprint) son mucho más desafiantes, pero si encuentras algo, generalmente te va a funcionar durante cuatro ó seis semanas. Si lo logras en el comento correcto, estás bien".
Gordon estuvo lo suficientemente bien para alcanzar su cuarto título en el penúltimo evento de la temporada en Atlanta; la carrera de otoño de New Hampshire había sido movida para el final de la temporada debido a los ataques terroristas del 11 de septiembre. Para Gordon, quien había escapado por completo de la sombra de Evernham, fue una victoria muy personal.
"Definitivamente", dijo. "Para nadie más que yo, tú sabes. Pero, absolutamente. Quiero decir, lo que hicimos juntos fue fenomenal, ganamos los tres, e incluso terminamos en segundo lugar el otro año. Teníamos una gran relación, un gran equipo. Las oportunidades llegaron para los dos. Tomamos caminos separados para sacar provecho de ello. Diría que lo de él fue enorme. Para él, comenzar su propio equipo y ser exitoso, si bien nunca ganó el campeonato, aún pienso que se siente muy orgulloso y se ganó mucho respeto haciendo eso, como lo hicimos nosotros al ganar el campeonato en 2001".
Fue una validación no sólo para Gordon, sino también para Loomis. "Estoy seguro que fue mucho más grande para mi, probablemente, por ser el primero", dijo el antiguo jefe de equipo. "Pero pienso que todos significan algo de diferentes maneras. Pienso que lo que recordaré es que significó mucho para Jeff porque hizo su camino. Es como que estaba desarrollando su propio hombre, su propio piloto".
Ahora es tiempo de que Johnson alcance la misma meseta. Las mecánicas de ganar un campeonato no cambian: mismo escenario, mismo trofeo, misma celebración orquestada en el mismo circuito rodeado de palmeras. Parecería fácil para ellos que todos se juntaran. Gordon, sin embargo, dijo que ese no es el caso. Las circunstancias que rodean a su cuarto campeonato llevan a que se destaque más dentro de él. Johnson, él cree, sentirá lo mismo una vez que esta temporada haya terminado. Después de todo, en algunas culturas, cuatro es visto como un número que representa la perfección.
"Para mi, el cuarto significó tanto porque teníamos tantos cambios en el equipo. Cuando Ray se fue para armar su propio equipo, debíamos reemplazarlo. Ese fue un gran desafío para nosotros y para mí personalmente. Poder volver y ganar con Robbie Loomis en 2001, pienso que ese fue uno de mis mayores logros en este deporte. Siento que sin dudas generó mucho más respeto por mi", dijo Gordon.
"Así que veo al cuarto como el más dulce debido a ello. Pero todos son mejores por diferentes razones. Pienso, en especial esta temporada para Jimmie, lograr cuatro de manera consecutiva, algo nunca antes visto. Eso, estoy seguro, hará de este el más dulce de todos para él".