
¿Podríamos tener aunque sea una carrera más?
¿Quizás quedarnos cerca del Homestead-Miami Speedway, y correr alguna clase de carrera especial del Día de Gracias? ¿O ver si Bruton Smith tiene reservado el Lowe's Motor Speedway para el viernes a la noche? ¿O hablar con la gente de Las Vegas en cuanto a hacer alguna clase de carrera exhibición allí con 10 autos, previo a la ceremonia de entrega de premios, el próximo fin de semana?
Y no, no estamos hablando de los cuatro títulos consecutivos -- todo un record- de Jimmie Johnson, con las disculpas del caso hacia el campeón, quien debidamente festejó hasta las primeras horas del lunes en South Beach. Estamos hablando de la ira. Y la venganza. Y el dramatismo. Y de la clase de palabras acaloradas y vendettas mecánicas de las que NASCAR podría hacer un mayor uso. Estamos hablando de Tony Stewart versus Juan Montoya, y Denny Hamlin versus Brad Keselowski, y cuan terrible es que ellos ahora tienen tres meses enteros para enfriarse antes que se enganchen nuevamente en la pista.

¿De manera que, es demasiado tarde como para agregar un fin de semana más de carrera? Oigan, Kentucky Speedway desea uno, ¿de acuerdo? Claro, podría resultar un poco fresco afuera de Cincinnati en esta época del año, pero el feudo entre Hamlin y Keselowski en la Serie Nationwide seguramente calentaría el ambiente. E imaginen a Montoya y Stewart, estacionados el uno frente al otro en la zona de garages de la Copa durante una semana más, y la tensión que habría en ese pequeño espacio entre ambos.
Simplemente para ser claros en esto, no estamos alentando la violencia. Quien esto escribe no respalda esa mentalidad de "sal y pégale a alguien" que algunos promotores de circuitos parecen tener. Debemos recordar que la posibilidad de peligro y heridas existe en todo momentos en que estén compitiendo autos a altas velocidades, y el hecho de intencionalmente quitar a alguien de la pista realmente se merece la clase de penalización de dos vueltas que NASCAR le impuso a Montoya el domingo, aunque la manera en que Stewart pudo salir indemne sin recibir la misma penalización, eso aún no lo sabemos.
Pero vaya, el fin de semana del fin de temporada en el Miami metropolitano fue muy divertido, y ni estamos incluyendo las noches en Ocean Drive. Todo comenzó el viernes, cuando Hamlin disparó con fuego cruzado no demasiado sutil hacia el lado de Keselowski.
"He sido chocado por él cuatro veces. Nunca lo he chocado a él. De manera que la balanza está inclinada para un solo lado y eventualmente tendrá que emparejarse. Quizás no del todo, pero la balanza tiene que ladearse un poco", dijo Hamlin, quien rápidamente se está convirtiendo en el piloto más verbal de los garages. "Me ha tocado la peor parte cada vez, y no soy sólo yo. Él ha averiado nuestros autos. Él ha hecho trabajar muchísimo nuestros reparadores. Y no somos sólo nosotros. Hay cuatro tipos en Memphis a los que él les averió sus autos. Hay mucha gente, y ésa es la parte sobre la que él va a tener que trabajar. Él tiene la velocidad y todo lo demás. Es simplemente que él piensa que la suya es la manera correcta de hacer las cosas, y la verdad es que no lo es. Cualquiera en los garages que sabe algo de la categoría les dirá ustedes que no lo es".
Y el sábado él hizo su parte para emparejar la balanza, empujando el auto de su rival y asegurando luego que no podía ver debido a que el sol no le permitía ver bien. A la multitud le gustó eso, y el campeón de la categoría Kyle Busch defendió a su compañero de equipo al proponer que cinco pilotos se uniesen para golpear el auto de Keselowski en cada una de las cinco primeras carreras de la temporada 2010 de manera que él se vea forzado a clasificar para la sexta. "Voy a ser el líder", dijo Busch. "Voy a adelantarme a todos los demás. Quizás no deberían haber soltado el gato desde adentro de la bolsa". (continúa )