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Una año más tarde, él aún no puede creer que eso haya ocurrido. Para un piloto debería haber sido algo instintivo, tan involuntario como un latido del corazón, tan natural como apretar el acelerador para ir más rápido. Para alguien con 18 victorias y cientos de carreras al nivel más alto de NASCAR, debería haber sido tan rutinario como caminar hasta la casilla de correo frente a su casa. Para Dale Earnhardt Jr., uno de los mejores pilotos en carreras con placa restrictora, pegarle a un puesto de box en el Daytona International Speedway debería haber sido algo que él podía hacer mientras dormía.
Y sin embargo, no lo fue. Al menos no 60 vueltas después de haberse largado las 500 Millas de Daytona del año pasado, cuando se dirigió a la calle de boxes estando en tercera posición y cerca del liderazgo de una larga fila de autos, y fue a girar hacia su puesto de box justo pasando la línea de largada-llegada, y de repente ya había superado ese lugar, y tuvo que rápidamente enderezar su Chevrolet No. 88 verde y blanco, y entonces tuvo que dar otra vuelta al circuito de 2,5 millas otra vez. Perdió una vuelta, pero perdió tanto más. Sus 500 estaban efectivamente acabadas. Y como un hilo que es tirado de un sweater, su temporada 2009 comenzó a devanarse.

"Seguir de largo frente a mi puesto de boxes en Daytona fue un gran sacudón para mí. Estaba bastante alterado por eso", dijo Earnhardt. "...Nada es fácil, pero venir por la calle de boxes y ubicarse en el puesto de boxes es como respirar. Es como cambiar de marcha. Ni piensas en como hacerlo, lo haces. Así que me hizo empezar a pensar acerca de eso. Realmente me hizo rebobinar. No progresé para buscarle una solución. Me acomplejé por eso, y empecé a no tener confianza en cuanto hacerlo.
"Quien sabía", agregó él, "que eso sería lo que faltaba para quebrarle la espalda al camello".
El lento comienzo, el cambio de jefe de mecánicos, la caída en las posiciones, el eventual 25º lugar en el campeonato, la racha actual de 65 carreras sin una victoria, ¿puede todo rastrearse a un solo error en la calle de boxes al comienzo de las 500 Millas de Daytona del año pasado? Si bien eso podría ser simplificar demasiado las cosas, no hay duda que un instante colocó a Earnhardt en un estado de nerviosismo. Se produciría otro error en la calle de boxes durante esa carrera, y otros durante el año, la mayoría al estilo de un novato, lo que dejó a los presentes meneando sus cabezas. Earnhardt y su ex jefe de mecánicos Tony Eury Jr. hasta llegaron a diseñar un enorme cartel de boxes color rosa para tratar de remediar la situación.
Nada funcionó. La confianza en sí mismo de Earnhardt se redujo, aumentó la presión, problemas en un área motivaron problemas en otras, y el piloto más popular de NASCAR lentamente se hundió en la peor temporada de su trayectoria.
"Las primeras cuatro o cinco carreras, me sentí desorientado", dijo él. "Definitivamente no me sentía que estaba avispado, errándole a mi puesto de boxes y deslizándome a través de puestos de boxes y haciendo todas esas cosas buenas como estábamos haciendo al comienzo de temporada. Luego eso me dio un complejo, así que el resto del año, ni bien entrábamos en la calle de boxes, yo era como un demonio buscando mi puesto de boxes. Ni bien perdí mi confianza cuando estaba cometiendo todos esos errores, eso hizo que el proceso empeorase. Lo hizo más difícil".
Quizás no en forma coincidente, sus deficiencias en 2009 fueron seguidos por un invierno casi monástico, nada de vacaciones, un viaje a la casa de su hermana para Navidad, una noche en su bar para Año Nuevo. Sí, hay muchas cosas en qué entretenerse lejos de la pista, desde un equipo JR Motorsports que presentará un auto en la Serie Nationwide para Danica Patrick, hasta su reducto Whisky River, para el cual se planea una expansión desde su ubicación original en Charlotte a Jacksonville, Fla. Pero él cuenta con gente que se encarga de esas empresas, y dice que los fans se asombrarían saber cuan limitado es su involucramiento día tras día. Se pasó la mayoría de los atardeceres jugando con juegos de carreras simuladas en la red.
"Cada maldito día que estoy en casa estoy con esa cosa", dijo Earnhardt, quien agregó que ha ganado unos 180 eventos en iRacing, la categoría en la que más juega. "Me tomo un respiro durante 30 minutos para jugar a 'Call of Duty" y dispararle a alguna gente".
Estos días Earnhardt parece estar feliz y tener esperanzas, con optimismo que brota desde debajo de la barba que mostró tener durante la mayor parte del receso de temporada. Sin duda, el año pasado fue brutal, con su enorme popularidad y la falta de resultados haciendo las veces de blanco al cual la gente le podía disparar. Y sin embargo, emocionalmente, él aparenta haber recorrido un largo camino a partir de los comentarios correspondientes al "final de mi soga", hechos a fin del otoño último. Está haciendo más ejercicio, trabajando sobre la comunicación respecto de su equipo de carreras. Su grupo del No. 88 ha sido cambiado, con el dueño Rick Hendrick intentando fusionarlo con el del No. 5 de Mark Martin, para crear la clase de operación sin costuras que ha beneficiado a Jimmie Johnson y Jeff Gordon. De manera que muchos dentro de NASCAR, desde vendedores de souvenirs hasta ejecutivos de la televisión hasta los máximos dirigentes de la categoría en Daytona Beach, esperan y observan y esperan que haya un renacimiento que podría darle a un lánguido deporte esa chispa que tanto necesita.
Todo comienza en Daytona, la fuente del triunfo profesional más grande de Earnhardt, y sin embargo el mismo lugar en que empezó su caída libre el año pasado. Sabe lo que ocurrió en 2009, no está intentando ocultarlo ni encontrar excusas. Pero es evidente que él está listo para seguir hacia adelante, recargarse, ajustarse los cinturones de ese No. 88 y tratar de dejar todo ese dolor y desilusión atrás. Todo desde su mente hasta la estructura de su equipo de carreras, ha sido modificado o refinado. Ahora se viene una temporada que será su mejor oportunidad para alcanzar su potencial en Hendrick Motorsports.
"Odio hablar del año pasado. Fue miserable", dijo Earnhardt. "Sabía que tendría que responder algunas preguntas acerca de lo que hice para mejorar, de cómo me hizo sentir el año pasado. Pero, saben, así fue como corrí. Tengo que admitir todo eso. Estoy con ganas de volver a la pista. Echo de menos a la pista, echo de menos al auto, echo de menos al ambiente, a toda la gente. Me siento afortunado cada vez que regreso, cada año que regreso. Hicimos algunos cambios, y me siento bastante bien respecto de los mismos. ... ¿Saben?, tenemos que resurgir.

Bajo presión
Nunca ha sido fácil ser un Earnhardt.
Oh, claro, Papá fue un ícono que ganó millones en la pista. Pero también fue una figura que polarizaba y que fue odiada así como amada, aún entre los colegiales. Dale Jr. y su hermana Kelley recuerdan haber sido maldecidos, haber sido catalogados como esnobs, haber caminado por el pasillo mirando para el otro lado luego de que su padre se hubiese visto involucrado en un accidente particularmente controvertido. ¿El día después que Bobby Allison rompió un neumático y fue volando hasta dar en el alambrado de Talladega? Seguro, alguien se lo estaba diciendo a la cara a Dale Jr., culpando al No. 3 por todo.
"Mi padre venía detrás de Bobby, a unos cinco autos de distancia, cuando ocurrió, y al día siguiente en el colegio un chico estaba tratando de decirme como mi padre casi había matado a alguien. Así exactamente fue como lo dijo. Pero ésa no es una excusa, ¿saben? Eso para mi fue algo normal. No pienso en eso y tampoco digo, 'todo eso fue anormal, o eso me hizo más aguerrido, o esto de ser un maldito Earnhardt es una calamidad'. Eso fue algo normal. Eso era la vida", dijo Earnhardt.

"Nunca me quejé acerca de eso. Nunca puse excusas. Definitivamente no cambiaría nada para no tener que oír esas cosas. Cuando uno es joven, esas cosas uno no le resbalan tan fácilmente como cuando ya es mayor. Supongo que fui afortunado al no ser impresionable en aquel entonces, y esa clase de cosas no me afectaban mucho tiempo ni me convertían en un chico que se quedaba pensando en eso toda la noche en su habitación".
Y sin embargo, un relato como ése demuestra que las críticas hacia Earnhardt durante el año pasado no son algo nuevo. En la base de fans y la prensa, muchas veces es criticado por su falta de resultados. La gente abiertamente cuestiona el porqué de su popularidad. La leyenda de lucha libre, Ric Flair, hizo su aparición en Charlotte durante la reciente gira NASCAR de prensa de pretemporada, y bromeó en cuanto a que Earnhardt se estaba construyendo una casa nueva, algo asombroso para alguien que no podía ganar una carrera.
Para los chicos Eanrhardt, ésa clase de cosas no es inusual. Su apellido y el rango de su padre lanzaron una sombra que hubiese caído sobre ellos aún si hubiesen optado por otra trayectoria. Para Earnahrdt Jr, hoy en día, gane o pierda, las críticas nunca cesan. Si anda bien, los que teorizan una conspiración dicen que todo ya era un hecho consumado. Si él tiene dificultades, él es un piloto que no se esfuerza lo suficiente, o que no tiene muy claras sus prioridades, o sencillamente que no es lo suficientemente bueno. "Si tu apellido es Earnhardt", dijo Kelley, "la gente forma opiniones inmediatas respecto de vos en el momento en que entras en una habitación".
"Fuimos a la secundaria y la preparatoria acompañados por toda clase de críticas, tu padre es esto, tu padre es aquello. O lo amabas o lo odiabas. Mentalmente estábamos preparados para eso al continuar Dale Jr. Es difícil para mí, dado que somos muy cercanos, y no me gusta verlo decaído en medio de una mala temporada. Pero al mismo tiempo, yo soy a quien él busca para que lo apoye, así que yo también me puedo involucrar en el costado negativo de eso. Trato de mantenerme positiva y trato de encontrar las formas para él vea la situación de manera diferente", dijo Kelley, gerente general de JR Motorsports.
"Saben que es muy difícil ser un Earnhardt. Es muy difícil estar en nuestra situación. Me estoy dando cuenta más y más, estar en el centro de la escena, ser un dueño de equipo y gerente general de JR Motorsports. Hay mucha gente tironeándote, hay mucha gente queriendo cosas de vos. He podido envolver mi mente sobre eso de una manera mucho mayor en el último par de años. Y es algo difícil de entender para la gente, a menos que estés dentro de esa vida".
Y sin embargo ésa es la única vida que Earnhardt Jr. haya conocido, y para él, es, digamos, normal. ¿El interés insaciable que tiene la gente respecto de él, en sus intereses, en su trayectoria, en su barba, en su vida amorosa? Él se esfuerza en sondear esto. El piloto más popular de NASCAR parece estar perplejo ante su propia popularidad. Ésa es una razón por la que le gustan los juegos en red, pues sus competidores pueden verlo como otro nombre más en la pantalla, aún si saben quien es.
"Yo me siento completamente, totalmente normal", dijo Earnhardt. "Hago todo lo que hacen los demás. Las cosas en que estoy interesado son las mismas cosas en que están interesados los de mi edad. Me senté frente a la computadora y jugué a 'Call of Duty' hasta las dos de la mañana anoche, con quien sabe quien, a través de todo el país, y seis de estos compañeros míos que conozco a través de Internet, solo por jugar a los juegos de video. Ellos saben quien soy, y no me dicen nada por eso. No me preguntan si estoy preparado para el año próximo. Para mí, esto es simplemente normal. Personalmente, no sé donde reside la fascinación".
Pero incuestionablemente está allí, y trae consigo un nivel de atención y expectativa que no enfrenta ningún otro piloto. Algunos tienen la opinión de que eso es lo que hace falta para rescatar a NASCAR de su actual foso en cuanto a ratings bajos y baja de espectadores no es un auto remodelado, ni reglamentaciones más blandas, sino que es Junior, nuevamente triunfando y galvanizando esa legión que él tiene. Eso es mucho peso encima de una persona, pero él vive con ese peso cada día. "Hay más presión sobre él de la que merece tener", dijo Hendrick. Hasta Kelley, quien lo puede ver todo desde la primera fila, a veces menea su cabeza frente a todo eso.
"Es como cuando anunciamos a Danica, y dijeron, '¿Cómo puedes poner tanto sobre una persona?' Pero es así", dijo. "Él tiene por lejos la base de fanáticos más grande. Es así. Desearía que no fuera así. No sé cómo hacer que otros pilotos sean más emocionantes y convincentes para que le gente quiera apoyarlos y hacer lo que hacen con Dale. No puedes crear eso. Sólo sucede. La gente tiene que llegar a hacer eso".
Así que no, nunca es fácil ser Earnhardt. Ahora es rico e importante, justo como alguna vez lo fue su padre. Ahora él es el que le apunta a los argumentos escolares, tal vez sobre su desarrollo en un accidente, o por lo que sea que llegue a ser cuando tenga la edad de su padre. Las cosas han cambiado, y aún así siempre han sido iguales. Ahora llega otra temporada, quizás la más crucial de su trayectoria, con un equipo que ha sido rebautizado en busca de hacerle mejor. La presión está allí. Siempre lo ha estado.
"Yo pedí estar en esta posición", dijo Earnhardt. "Yo quise ser corredor de autos, y tengo un apellido famoso. Eso llega con el territorio".

Cambio de cultura
Al escuchar a Rick Hendrick diciéndolo, el problema fue en parte uno de locación. El programa que se convirtió en el Nº 88 de Earnhardt comenzó a vivir como el Nº 25, el equipo original de Hendrick Motorsports, ubicado en el edificio original de la organización. Luego de años de expansión y crecimiento, el lugar eventualmente se encontró ubicado junto al equipo Nº 5 en una nueva instalación en el extenso campus de Hendrick. Y aún así, fueron obligados a vivir juntos, programas que no tenían la misma sangre, compuestos por hombres con lealtades separadas.
Lo ideal estaba justo al lado, en el edificio que albergaba a los equipos de Gordon y Johnson, dos programas que trabajaban tan perfectamente juntos, que las líneas entre ellos se han vuelto borrosas, si es que aún siguen existiendo. Tal vez no por coincidencia, el lugar también es la casa de ocho campeonatos de NASCAR. Pero la suya es una relación que se desarrolló orgánicamente, con el equipo de Johnson literalmente surgiendo a partir del de Gordon, hasta el punto que el actual campeón empezó manejando los autos viejos del primero."
Hubo poca de esa progresión natural en el otro edificio, el cual ahora alberga a los equipos de Earnhardt y Mark Martin. Hubo demasiada rotación, demasiados pilotos o jefes de equipos entrando y saliendo, para construir algún tipo de cohesión. Eran compañeros de equipo, seguro, y los mecánicos usaban remeras con ambos números adelante, pero seguía habiendo muchachos del 5 y del 88, y (como lo evidenció claramente la última temporada) los dos campamentos aún podían variar ampliamente en cuanto a actuaciones.
"La cultura del taller del 48 es una que se creó desde el equipo 24", dijo Lance McGrew, jefe de equipo de Earnhardt. "El 48 no estaba en un edificio diferente, y lo demostraron y quedaron en el mismo edificio. Así eran el 5 y el 88. Ni siquiera estaban en el mismo lugar del complejo, y de lo siguiente que te enteras es que están compartiendo edificio. Bueno, sólo comparten edificio. Sólo es espacio".
Para reparar el programa de Earnhardt, Hendrick razonó, tenía que cambiar la cultura dentro del taller, y unió a los equipos 88 y 5 en una entidad tan unificada y productiva como la que está al lado. Luego de que el cuarto título consecutivo rompe-récord de Johnson quedara virtualmente asegurado, ese proyecto se convirtió en la prioridad número uno del propietario del auto. El proceso empezó a falta de tres carreras en la temporada pasada, mientras Martin estaba aún técnicamente en la caza del campeonato. Hendrick llamó a McGrew y a Alan Gustafson, el jefe de equipo de Martin, explicó su plan, y les dijo que lo lleven adelante.
"Lo que hicimos fue decir queríamos un equipo. Tomamos lo mejor que pudimos, lo estructuramos de esta manera, y tenemos dos autos", dijo Hendrick, quien ha ganado nueve campeonatos en la división más importante de NASCAR, y 12 entre las tres series nacionales combinadas. "Y si yo quiero cambiar los números el domingo a la mañana, o cambiar los asientos, quiero poder hacerlo. Así es como quiero trabajar para que sea mejor. Yo estaba sorprendido por todo lo que Alan y Lance habían trabajado antes de que lleguemos a Homestead".
La meta es simple: mejorar los dos programas, solidificar la posición de Martin como candidato al campeonato, y como resultado mejorar la actuación de Earnhardt. El proceso, sin embargo, no fue nada fácil. Del lado del 5 particularmente, había hombres que creían que habían trabajado duro para convertir al programa de Martin en uno de los mejores de NASCAR, y no aceptaron inmediatamente la idea de ser asimilados con otro grupo mayor.
"Fue difícil, porque había varios muchachos en el taller, en ambos lados, que juro que si los cortabas, hubieran sangrado con los colores del sponsor, o les hubieran salido pequeñas plaquetas en forma de 5, porque han estado muy a la altura y por mucho tiempo con esa gente", dijo McGrew. "Pero de a un hombre, de a uno a la vez, terminarían diciendo, 'Esto es mejor, esto es lo que tenemos que hacer. Esto nos hará más fuertes como equipo, esto nos hará más fuertes como compañía'. Y finalmente, todos aquí están tan a gusto por todas las cosas que el Sr. Hendrick ha hecho por nosotros en nuestras vidas, que lo último que queremos hacer es decepcionarlo. Eso subyace todo. Eso es lo que intentamos hacer".
¿Hubo una resistencia inicial? La palabra quizás sea un poco dura, dijo Gustafson.
"Diría que hubo un poco de aprehensión", agregó. "Creo que algunos muchachos dijeron, 'Tenemos un gran grupo de gente en el 5 que ha trabajado duro para esculpir nuestro nicho y para hacer que nuestro equipo llegue hasta donde llegó'. Y cuando el Sr. Hendrick nos pidió que compartamos esa información, esos conocimientos y ese personal, lo primero que dices es, 'Ey, ¿cómo harás esto sin que se perjudique nuestro equipo?' Hablé de eso con el Sr. Hendrick, también con Lance, reflexioné ideas y dije... OK, esto se ve bien, suena bien. Una vez que comiencen a ver el cambio estructural, el resultado final y el potencial de eso, los muchachos que tal vez estaban un poco aprehensivos habrán visto la oportunidad y el potencial de lo que puede ser, y que haya funcionado".
Después del final de la temporada pasada, McGrew y Gustafson se reunieron individualmente con cada empleado en el taller del 88/5 (alrededor de 85) y les explicaron que las dos operaciones a partir de entonces funcionarían como una sola entidad en lugar de ser dos unidades separadas. McGrew trabajó para hacer los autos Nº 88 de Earnhardt más similares a los de Martin, refinando procesos de ensamble, e incluso cambiando cosas como las conexiones del auto, para tratar de prevenir algunas de las fallas mecánicas que terminaron plagando a Earnhardt el año pasado. Chris Heroy, pasado líder de ingeniería del auto de Martin, se le fue asignado a Earnhardt. Y aunque sigue siendo jefe de equipo del auto 5, Gustafson está ahora altamente involucrado con ambos vehículos.
"Hemos combinados tantos esfuerzos que parece una sola cosa", dijo. "Así que tengo mucha más participación, entiendo mucho más lo que les pasaba, hay mucha más influencia, como la tiene Lance en mi auto. Cuando combinas esfuerzos y filosofías, terminas siendo lo mismo".
McGrew cree que los beneficios de esta consolidación serán inmediatos. Martin dijo que ya puede verlos.
"También estuvimos trabajando en eso el año pasado, y lo empezamos en medio de la temporada", dijo el subcampeón del año pasado en la serie. "Pero una vez que tienes una chance de detenerte, cambiar, reestructurarte, y cambiar algunas cosas, puedes ganar un poco más de confianza en eso. Nuestra expectativa es mejorar las actuaciones de los dos autos".
Gustafson, sin embargo, sabe que los peores tiempos aún están por venir. Una cosa es pedirles a dos equipos que operen como una unidad simple en el taller. Pero otra es hacer ese pedido en la pista de carreras, en medio de la competición, cuando las viejas lealtades son más propensas a salir a la superficie. Allí es donde el éxito o fracaso del audaz plan de Hendrick de reconstruir al equipo Nº 88 será finalmente decidido.
"Ese va a ser el momento más difícil", dijo Gustafson, "cuando pase algo, o algún muchacho diga, 'Necesito esto', o, 'No puedo hacer eso porque estoy haciendo esto'. Allí es donde se pone un poco complicado. Allí es cuando van a ser puestos a prueba los cuatro equipos. Pero sabemos que podemos hacerlo. No es fácil, pero lo haremos".

Olas en una laguna
¿Entonces que pasa si todo eso funciona?
Está bien en el reino de las posibilidades, dada la histórica racha de Earnhardt en Daytona (a pesar del traspié del año pasado) y el demostrado poder de Hendrick Motorsports. El Las Vegas Hilton le da probabilidades de 12 a 1 de ganar las 500, ubicando a Earnhardt en un paquete de pilotos en segundo lugar detrás del favorito Kyle Busch. ¿Entonces qué pasa si alza el trofeo Harley J. Earl sobre su cabeza el domingo a la tarde? ¿Qué pasa si gana varias carreras por primera vez desde 2004? ¿Qué pasa si emerge como un legítimo candidato al campeonato por primera vez desde que entró a ese auto Nº 88?
Bruton Smith no va con rodeos. "Lo sentirías de la noche a la mañana", dijo el presidente de Speedway Motorsports Inc., que es dueño de seis pistas de Copa Sprint. "Es como un misterio que tenga esa terrible cantidad de fans. ¿Hablas de pegarse a una innovación? Esos fanáticos han seguido con él a través de un año malísimo, y siguen siendo fans de Dale Jr. Si empezara a ganar, oh, sería asombroso. Las ventas de entradas crecerían, las ventas de souvenirs. Las ventas de souvenirs suyos se doblarían de la noche a la mañana".
Siempre es más fácil decirlo que hacerlo, por supuesto. Los problemas de Earnhardt en 2009 fueron sólo el punto flojo de lo que es realmente una depresión prolongada, una que lo ha visto ganar una sola carrera desde la primavera de 2006. Su victoria por mantener combustible en Michigan en el verano de 2008, fue precedida por una racha sin triunfos de 77 carreras, y seguida por su actual marca de 65 eventos. Aunque llegó a la Caza en 2008, finalizando 12º, han pasado cuatro años desde que estuvo en la foto del campeonato de cara a las últimas semanas. Eso es casi el doble del tiempo de lo que lleva la actual recesión económica, la cual según National Board of Economic Research empezó el diciembre de 2007, y ha afectado claramente a NASCAR en cuanto al público.

Las dos carreras clasificatorias de 150 millas determinarán la formación de largada para las Daytona 500.
Hay algunos que creen que cualquier cambio de NASCAR comenzaría con un recargado y más exitoso Earnhardt, reviviendo a su base de fanáticos, provocando nuevo interés externo, trayendo más gente a las pistas y más ojos a la TV. Y nadie discute que eso no pasaría, en un algún grado, si el auto Nº 88 de repente comenzara a ganar. La pregunta es si el piloto más popular de NASCAR tiene el poder para revertir todas esas tendencias negativas por su cuenta.
Existen algunos quienes creen que un cambio en NASCAR comenzaría con un Earnhardt recargado y más exitoso, reviviendo a su base de fanáticos, generando interés externo, llevando más gente a la pista y más ojos hacia la pantalla de televisión. Y nadie discute que eso no sucedería, hasta cierto punto, si el auto N°88 de repente comenzara a ganar. La pregunta es si el piloto más popular de NASCAR tiene el poder para revertir esa tendencia descendiente.
"Estás poniendo demasiada presión en un sólo muchacho", dijo el antiguo piloto y actual analista televisivo Kyle Petty. "Si nuestro deporte depende de Dale Jr., entonces el deporte está herido, punto. Eso no es un golpe para Dale Jr. Si la NFL dependiera de las actuaciones de Peyton Manning, entonces la NFL estaría en problemas. Necesitan repensar su plan. ¿Ayudará él en los ratings televisivos? No lo sé. Si yo fuera un fanático de Dale Jr., lo vería de todas formas. ¿Va a crear nuevos fanáticos porque corra bien? No lo sé. No puedo responder a esa pregunta. Existe mucha gente que sigue firme en que Junior es él hombre. Eso es bueno, porque esa es la gente que sigue las carreras, es la gente va a la pista. Pero no creo que se deba poner tanta presión en un sólo hombre".
Humpy Wheeler parece estar de acuerdo. El asesor y experimentado promotor de pista no cree que el hecho de que Earnhardt gane nuevamente va a promover una reanimación de NASCAR. "Se necesitarás más que eso", dijo. "Si Earnhardt ganara un par de carreras y quizás batallara con (Juan Pablo) Montoya, e hubiera alguna polémica y si Tony Stewart también se sumara a la mezcla, eso hará mover las cosas. Pero el hecho de que Junior gane una carrera pasivamente --quiero decir por consumo de combustible o algo así- eso no generar un cambio".

Cualquiera que haya estado en una pista cuando Earnhardt toma el liderazgo ha escuchado el rugido, suficientemente fuerte para tapar el sonido de los 43 motores. Algunos especulan que una serie de victorias de Earnhardt Jr. en '10 ayudaría a fortalecer el regreso del interés en NASCAR.
Entonces quizás algunas visitas al Círculo de la Victoria por parte del auto N°88 no serían suficientes para llevar a NASCAR a los buenos tiempos de comienzos de la década pasada. Pero claramente no sería algo que lo perjudicaría. Todo aquel que haya estado alguna vez en una pista donde Earnhardt tomara el liderazgo ha escuchado el grito de la gente que tapa el sonido de 43 motores. ¿Un cambio completo? No, quizás eso es demasiado pedir de Earnhardt. ¿Pero una chispa? Eso sin dudas.
"Pienso que la falta de victorias de Dale Earnhardt en los dos últimos años ha dañado a la categoría en general, porque todo el mundo esperaba que él fuera el líder", dijo Felix Sabates, dueño minoritario de Earnhardt Ganassi Racing, que tiene a Montoya y a Jamie McMurray como pilotos. "El no ha sido el líder. Espero que gane algunas carreras ese año, porque si lo hace, atraerá fanáticos a las pistas nuevamente. El es algo bueno para todos. Espero que nosotros obtengamos lo nuestro, pero quiero que Junior gane algunas carreras. En verdad lo siento así".
Jeff Behnke, productor ejecutivo y vicepresidente senior en Turner Sports, cree que un retorno de Earnhardt a los primeros planos se verá reflejado en los ratings televisivos.
"Pienso que hay algunos pocos equipos y algunos pocos individuos que pueden mover la balanza. Los Yankees lo hacen. Los Cowboys lo hacen. Y Dale Jr. lo hace", dijo Behnke, "Pienso que la audiencia aumentaría. Nuestro es hablar de los 43 pilotos, lo cual hacemos. Pero la respuesta que él ha sido el piloto más popular desde hace años, y hay razones para ello. Se ve cuando toma el liderazgo en una carrera. Se ve en las tribunas".
Hasta el presidente de NASCAR admite que un Earnhardt victorioso sería bueno para el deporte.
"Es como los Lakers o los Boston Celtics. Es una de las grandes franquicias", dijo Brian France. "Pero lo que sucede es que, cuando él tiene problemas, les permite a otros emerger de alguna manera, como Denny Hamlin y Juan Pablo, entre otros. Oye, nadie quiere lograr resultados más que el propio Dale Jr. Estuve con él (en enero) y quiere regresar a eso y también Rick Hendrick, y si lo hace, ayudará a NASCAR, de eso no hay dudas. Pero así son los deportes. Debemos dejar que llegue".
A pesar de toda su popularidad, Earnhardt sigue siendo un hombre. Las victorias del auto N°88 no serán una panacea para las enfermedades de NASCAR --no pondrá dinero en los bolsillos de quienes solían ir a las carreras y ahora no tienen empleos, o solucionará los problemas de la industria, o mágicamente hará que aparezca dinero de patrocinadores. Hasta alguien de su nivel tiene un alcance relativamente limitado. Es una burda exageración decir que un revivir de Dale Earnhardt Jr. se traduciría en un revivir de NASCAR.
Y así y todo, una campaña 2010 exitosa por parte de Earnhardt claramente tendría ramificaciones más allá de su equipo de carrera. En algunos sentidos, el enfoque de Dale Jr. hacia esta temporada es parecido al de NASCAR: ambos han sido refinados, actualizados y llegan a Daytona con algo que demostrar a los críticos quienes creen que sus mejores días han quedado atrás.
"Tengo un presentimiento muy bueno sobre Dale Jr. para este año. En verdad lo siento, no es broma", dijo Petty, quien charló con Earnhardt en el reciente Sound and Speed Festival en Nashville, Tenn. "Pienso que él está entusiasmado con este año. Como cuando tenía 16 años. Tiene esa chispa cuando hablas con él. Si regresa a los buenos resultados, será algo grande para la categoría. Será grande para los fanáticos, y grande para todos, porque la marea subirá y los barcos flotarán con él".