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Un Keselowski accesible, que ofrece algo a todos

noviembre 21, 2012, David Caraviello, NASCAR.com

Brad Keselowski ha sumado 6.000 seguidores más en Twitter tras sus festejos por haber ganado su primer campeonato de la Copa Sprint. (Getty Images)

Brad Keselowski estaba sentado en una silla en una pequeña sala de conferencias del Homestead-Miami Speedway, con su traje antiflama azul y dorado empapado con el producto de su patrocinador, y un trozo de confeti con forma de estrella, proveniente del festejo por el campeonato, adherido a un zapato. Ni su teléfono celular se salvó, que generó todos esos tweets, incluyendo aquel tristemente famoso desde adentro de su auto en Phoenix y que le valió una multa de $25.000. El dorso del aparato estaba salpicado con cerveza o champagne o vaya a saber qué otra cosa que había sido rociada luego de su primer título de la Copa Sprint.

No importa, después de todo un campeón encuentra una manera de perseverar. "Se mojó un poco. Lo sequé", dijo Keselowski, a medida que iba leyendo buenos deseos de sus seguidores de la red social que se habían incrementado en unos 6.000 tras el domingo a la noche. Si el jubiloso divertimento en la cervecería que siguió a su primer corona en la máxima categoría no fuera suficiente, fue otro recordatorio que éste es un campeón muy distinto de la principal categoría de NASCAR.

"Quizás podría ser un poco más profesional y un poco menos áspero en algunos aspectos, pero eso llega con el tiempo y la edad. Ya lograré eso."

--BRAD KESELOWSKI

Uno lo podía notar por la manera en que la gente reaccionaba frente a él luego de la carrera final de la temporada, con Keselowski saltando de un escenario a otro, tomando sorbos de un vaso pilsner casi tan grande como su nuevo trofeo de la Copa Sprint, deleitándose no solamente con su campeonato sino en el momento mismo. Cualquiera que haya sido el guión, rápidamente quedó hecho flecos. "Esperen lo inesperado. Ése es mi modo de actuar, ¿de acuerdo?" dijo él más tarde. Fue un paseo más enloquecido que la carrera en sí, y los fans que permanecieron allí más tarde disfrutaron de cada giro de locura, coreando el nombre del nuevo campeón como si estuvieron clamando por otra canción en un concierto de rock.

"Hombre, esto es grandioso", dijo Keselowski cuando le fue preguntado acerca de ser el centro de todo. "A la gente le encanta la cerveza".

Bueno, seguro. Pero ciertamente parecían adorar a Keselowski, una conjunción diferente de todo otro campeón que ha tenido NASCAR, un muchacho con sensibilidades de la vieja escuela y un entendido en las nuevas tecnologías. Solamente tiene 28 años de edad, pero al igual que la más reciente generación de pilotos, parece como que él ha estado aquí desde siempre, siendo un chico en 2001 trabajó como encargado de contar las vueltas para el equipo de su familia en Daytona, siendo este trabajo el único que le permitía ingresar en el garaje. No fue a la universidad, pero en una época estudió libros de ingeniería automotriz, y ahora ofrece un feedback a través de la radio que sorprende por su claridad. Él puede hacerle a uno reír, pensar, y a veces estremecerse en el espacio de unos pocos minutos. A veces es un muchacho un poco áspero que porta un iPhone.

Tratar de definir a Brad Keselowski puede resultar más difícil que perseguirlo en la pista, donde ganó un título con un promedio de resultados de 6,3 durante la Caza, que igualó la marca de Tony Stewart del año pasado. Muy al igual que se predecesor, parece un viejo experimentado, alguien que hubiera estado a sus anchas compitiendo hace dos décadas. Pero también él marca el nivel entre los pilotos en lo referente a comprometerse con los fans a través de las redes sociales, siempre se encuentra cómodo y franco con los reporteros, y mucho le gusta salirse del guión. Hace dos semanas en Phoenix, cada piloto que ingresaba en la sala de prensa se sentaba en la silla del director. Excepto Keselowski, quien la cambiaba por una silla de un reportero para que así pudiera sentarse detrás de una mesa baja.

Antiguo sin embargo moderno, correcto sin embargo impredecible, pensativo sin embargo poco pulido, Keselowski abarca un amplio espectro, lo cual como campeón al menos le da la oportunidad de ser una figura transitiva para la categoría. Dada la relativa rapidez de su ascenso, ya que ganó el título en tan sólo su 125ª carrera de la Copa Sprint, hay toda clase de comparaciones naturales con Jeff Gordon, quien entró en escena en un momento similar de su trayectoria y pasó a cambiar la estructura de NASCAR. Puede que Keselowski no pase a ganar cuatro campeonatos, pero tiene consigo el pulso de la base de fans de la categoría en la punta de sus dedos, algo que Gordon nunca podría haber imaginado en 1995.

Tampoco teme admitir que puede llegar a ser un tanto achispado frente a las cámaras, un detalle que hasta cierto punto proviene de las libertades que le permite su patrocinador Miller Lite. Pero él proviene de lo que él es. "Quizás podría ser un poco más profesional y un poco menos áspero en algunos aspectos, pero eso llega con el tiempo y la edad. Ya lograré eso", dijo él. "No me preocupa. Pero eso no significa que uno deba sacrificar lo esencial de uno mismo, la pasión que me motiva para llegar hasta el lugar donde estoy ahora. No hay que sacrificar esas cosas".

Resultaba claro este domingo a la noche que él no estaba sacrificando nada. Verlo a Keselowski levantando ese enorme vaso pilsner, era imposible no notar una cualidad de campechano que lo hizo instantáneamente aceptable para tantos entre la multitud que lo vitoreaba. Claro que existen otros pilotos que también poseen eso, pero no son tan jóvenes, o nos tan experimentados en transmitir eso, o están menos dispuestos a mostrar su forma de ser menos pulida. Pero no el nuevo campeón, quien parecía un niño perdido en el bosque cuando consiguió su primer auto de punta en la Serie Nationwide que su jefe Dale Earnhardt Jr. lo tomó bajo el ala.

"Yo estaba intentando demasiado hacer todo en el equipo, y no es así, y eso resulta bastante obvio cuando miro hacia atrás ahora. Pero yo no sabía eso. Ahora lo sé."

--BRAD KESELOWSKI

"Era un mundo diferente, y un momento diferente para mí", dijo Keselowski. "Yo venía básicamente de no tener ropa, hasta pasar a tener un auto en base al cual había ciertas expectativas. No entendía muy bien lo que significaba ser parte de NASCAR en esos tiempos. Le debo mucho a Dale en cuanto eso. Él me ayudó a entender eso".

También tuvo que aprender a coexistir con miembros del equipo que no eran parte de la familia, algo agravado por una difícil primera temporada en la Copa Sprint y que le restó confianza. Mirando hacia atrás, Keselowski se da cuenta que no era necesario que cargase todo sobre sus espaldas. "Yo estaba intentando demasiado hacer todo en el equipo, y no es así, y eso resulta bastante obvio cuando miro hacia atrás ahora. Pero yo no sabía eso. Ahora lo sé", dijo él.

"Pero no es hasta que tienes un grupo alrededor tuyo que te demuestra que no tienes que hacer todo el trabajo, que lo puedes compartir, y eso con tal que los respetes, que los cuides y que trabajes a su lado, que puedes tener éxito. Y eso es algo que tuve que aprender yo sólo. Nunca tuve a nadie que me enseñara eso. Nadie jamás me enseñó en cuanto a trabajar en equipo. Eso es algo que tuve que aprender por mí sólo. Mi familia y mis padres, mi madre y mi padre, ellos me enseñaron lo que es la ética de trabajo, me enseñaron lo que significaba formar parte de una familia en la que se cuidaban sus espaldas, pero es muy diferente cuando no se trata de la familia. ...Es completamente diferente tratar de motivar a alguien que no es pariente tuyo y cuya sustento no necesariamente depende de tu éxito".

Son todas experiencias que moldearon el producto final, que se podía observar claramente este domingo a la noche. Nadie puede representar todas las cosas para toda la gente, pero vaya si este nuevo y multifacético campeón no se acerca a eso. Desde verdaderos pilotos hasta fans más jóvenes y conocedores de la tecnología a aquellos quienes disfrutan beberse una fría, Keselowski ofrece un poco de todo. ¿Y su festejo luego de ganar el campeonato? Podría simplemente ser el comienzo. La semana de la entrega de premios en Las Vegas comienza el lunes, lo cual le da una idea a Keselowski de cómo lograr un impacto aún más explosivo.

¿Saben ustedes lo que sería tremendo? ¿Tienen ellos algunos edificios que requieren ser demolidos, que literalmente podríamos dinamitar?" dijo él, con sus ojos brillando "...Nadie ha pensado en eso, ¿cierto? ¿Como el Stardust, cuando lo dinamitaron? Imaginen si eso fuera Champions Week, el piloto campeón. Él podría decir que literalmente hizo explotar a Las Vegas".

Parece como que eso está por venir, existan o no casinos listos para ser demolidos.

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