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Un premio que completó una semana incómoda

noviembre 30, 2012, David Caraviello, NASCAR.com

Gordon fue honrado por su filantropía, en momentos en que trata de superar los efectos del incidente con Bowyer

LAS VEGAS -- Las lágrimas durante el Champions Weeks no son algo nuevo para Jeff Gordon.

Como es bien sabido, hace diecisiete años sobre el escenario del Waldorf Astoria de New York, el piloto de Hendrick Motorsports tuvo que contener sus emociones al aceptar su primer campeonato en la principal categoría de NASCAR. Este jueves nuevamente hizo eso, pero debido a una razón muy diferente e inesperada, al recibir el Myers Brothers Award por toda una vida de contribuciones hacia las carreras de stock cars, en el caso de Gordon, por los grandes esfuerzos en pos de la lucha contra el cáncer que lleva a cabo la fundación que porta su nombre.

"Yo estaba como que, 'Vaya, muchacho. Esto no va a andar muy bien'. Ése era yo expresando mis sentimientos."

--JEFF GORDON

"Vaya, muchacho. Ésta es una sorpresa", dijo Gordon sobre el escenario. "Me va a costar trabajo mantener la compostura aquí seguro. ¿Nadie me lo podría haber advertido de alguna manera? Oh Dios mío. Éste es un honor increíble".

Gordon recibió el premio durante el almuerzo de los Myers Brothers Awards que se realizó en el Encore Ballroom del Wynn Las Vegas, en una ceremonia durante la cual se entregaron varios trofeos correspondientes a labores dentro y fuera de la pista. Pero lo máximo es el Myers Brothers Awards, que recuerda a Billy y Bobby Myers, quienes fueron competidores, y que se entrega anualmente desde 1958. Figura entre los premios más prestigiosos de NASCAR, y entre aquellos que lo han recibido recientemente están el Dr. y la Sra. Joseph Mattioli, fundadores de Pocono, Jim Hunter, quien fuera presidente de Darlington, y Barney Hall, una voz pionera en la radiofonía.

El premio se entrega en base a la votación de los miembros del Nacional Motorsports Press Association. Desde su fundación en 1999, el Jeff Gordon Children's Foundation ha donado millones de de dólares para una variedad de proyectos que van desde hospitales pediátricos en North Carolina e Indianápolis, hasta un centro de lucha contra el cáncer en Rwanda. Gordon también recibió el Heisman Humanitarian Award de este año por su labor filantrópica, de la cual ha surgido una segunda trayectoria para él.

Pero el hecho de ser premiado por aquellos que trabajan dentro del ambiente de NASCAR, eso fue lo que más pareció afectar a Gordon.

"Siempre me ha resultado muy difícil cuando uno está frente a mucha gente que uno conoce y con quienes uno pasa cada fin de semana. Esto significa mucho para mí", dijo él más tarde. "Y también, el venir al Myers Brothers (Almuerzo) durante todos estos años y ver a los otros cuya labor era reconocida, por lo que ellos hicieron para merecer ese premio. Para mí, no siento como que me ubiqué en tal categoría. Inmediatamente estoy como que, 'No, yo no soy digno de esto, se equivocaron'. Al mismo tiempo, aquello fue algo real, y tuve que subir hasta allá y hablar. Yo estaba como que, 'Vaya, muchacho. Esto no va a andar muy bien'. Ése era yo expresando mis sentimientos".

No es la primera vez que Gordon ha mostrado sus emociones en las últimas semanas de 2012. En la penúltima carrera de esta temporada, en Phoenix, un cuatro veces campeón realmente harto embistió a Clint Bowyer en una maniobra que le significó una multa y la pérdida de puntaje por parte de NASCAR, y el incidente llevó a hubiera un forcejeo entre los miembros de ambos equipos dentro de la zona de los garajes. Quedan aún rencores de esa instancia, tal lo evidenciado por la falta de interacción entre los dos combatientes durante el Champions Week.

"Si, ha sido bastante incómodo", admitió Gordon. "Pensé que quizás él lo hubiera superado lo suficiente como para mirarme. Pero él ni me mira. Saben que el automovilismo necesita de una rivalidad. ...Es tan improbable. Clint, él se lleva tan bien con todos. Y hasta este punto, yo me llevaba muy bien con él. Esto no es lo que yo esperaba, pero uno afronta las cosas a medida que pasa el tiempo".

Además de las sanciones dictadas por NASCAR, la maniobra de represalia también le valió a Gordon reprimendas por parte de varios pilotos. Este jueves, Gordon se mantuvo fiel a su código: uno compite contra otros de la manera en que ellos compiten contra uno. El incidente de Phoenix tuvo sus orígenes en otro encontronazo entre él y Bowyer, unos meses antes en Martinsville. "Definitivamente voy a hacer lo que siento que necesito hacer para transmitir el mensaje correcto", dijo él. "Estoy aquí para correr fuerte y correr de manera limpia, pero si ésta no es la manera en que se va a hacer, entonces también lo haré de esa otra manera también".

Sin embargo, la ceremonia Myers de este jueves evocó emociones de otra clase, al contener Gordon las lágrimas tras recibir un inesperado pero muy merecido premio. Me emocioné debido a la conmoción y la incredulidad, y por saber cuan importante es este premio", dijo él. "Cuando uno es reconocido por sus colegas en esta sala por algo en el cual uno ha puesto mucho esfuerzo, saca a relucir estas emociones".