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Para Brad Keselowski no siempre fue fácil llevar la corona

noviembre 13, 2013, David Caraviello, NASCAR.com

El reinado del actual campeón de la Sprint Cup Series llegará a su fin este domingo en Homestead

Desde el principio, era bastante obvio que Brad Keselowski sería un campeón diferente. Keselowski ganó el título con un estilo agresivo e intransigente, mismo que se negó a cambiar aún cuando las circunstancias pudieron haber sugerido lo contrario. El campeón incluso inició su reinado de la misma manera, usando opiniones para atacar los problemas de igual modo que utilizaba su auto en la pista.

Hubieron momentos en que fue castigado públicamente por otros competidores o en privado por los oficiales de la serie. También hubieron momentos en los que pudo haber elegido sus palabras con más cuidado o haber sido un poco más juicioso en la selección de sus batallas.

Sin duda, Keselowski ha visto crecer su influencia en Penske Racing en proporción directa a su éxito en la pista. Roger Penske le ha dado tanta importancia que prácticamente permitió que escogiera a Joey Logano como su compañero de equipo al inicio de esta temporada. Esta fue una decisión positiva para todos los involucrados, dado el hecho que Logano fue el único piloto de Penske Racing que logró entrar al Chase por la NASCAR Sprint Cup. Pero ejercer tanta influencia sobre el deporte resultó ser un desafío mucho mayor, además que la audiencia de Keselowski no siempre fue tan receptiva a sus ideas.

¿Hizo él una diferencia? “No creo que sea justo contestar esa pregunta en un lapso de un año”, dijo la semana pasada. “Pienso que esa es una pregunta que se contesta a sí misma a lo largo de una década, tal vez más… Francamente, tenemos que mejorar si queremos seguir existiendo al nivel en que estamos. Pero este es un gran barco. Aunque las cosas vayan bien o mal, se necesita mucho tiempo para encenderlo. No hay duda que hay algunas cosas que podemos hacer mejor y tenemos que hacerlo”.

En efecto, algunos de los problemas que Keselowski ha tratado de hacerle frente difícilmente pueden resolverse en un año calendario. Tampoco ayuda que mientras ganar un campeonato ciertamente cambia la percepción del piloto antes los ojos del público, no necesariamente tiene el mismo efecto en el garaje. Incluso alguien muy acostumbrado a ganar títulos puede dar fe de lo mismo.

“Ser campeón es algo espectacular y llega a cambiar muchas cosas, pero no cambia la manera en la que te ven en el departamento de competición de la NASCAR. Sigues siendo un piloto. Sigues siendo uno de 43. Claro, tienes el gran trofeo, pero no cambia mucho allí”, dijo Jimmie Johnson, quien este domingo podría conseguir su 6to. título.

“Donde sí cambia es en los medios de comunicación y en lo que sucede con los fans y la gente que escucha más. Tienes la oportunidad de decir más y de ser escuchado y tu voz tiene mucho más que puede ser bueno o malo. Todos los campeones, especialmente los campeones por primera vez, pasan por tratar de entender cómo usar ese nuevo poder. No cambia mucho en el garaje. No cambia mucho en el departamento de competición de la NASCAR, pero en las otras áreas sí lo hace”. 

Indudablemente, la corona puede ser incómoda a veces, sin importar quién la lleve.

“Tenemos que recuperar nuestra consistencia para ser un equipo que pueda continuar peleando por los campeonatos”, dijo Keselowski. “Creo que estamos muy cerca”.

Y eso más que nada es lo que ayudará a asegurar que la voz de Keselowski se encuentre entre las de mayor influencia en el garaje. Su esfuerzo por transformar la NASCAR no termina con el cierre de temporada. Al contrario, es sólo el inicio y como cualquier aspecto en este deporte, tendrá que ser reforzado por el buen desempeño en la pista. Por ahora, nada ayudará más a convertir a Brad Keselowski en el líder que desea ser que celebrar la victoria en Homestead.