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Johnson lo ha logrado todo y sigue siendo el mismo

diciembre 04, 2013, David Caraviello, NASCAR.com

Sus éxitos y seis campeonato solo lo han hecho más humilde

LAS VEGAS - LAS VEGAS - Cuando Jimmie Johnson corría en la Nationwide Series, a menudo se presentaba en actividades de su patrocinador bajo una carpa para entregar tarjetas autografiadas junto a un remedio para el dolor de cabeza. Y no siempre dejaba la mejor impresión.

"Algunos pensaban que trabajaba para Excedrin y se preguntaban dónde estaba el piloto", recordó Johnson. "Las cosas han cambiado mucho desde entonces".

Eso es verdad hasta cierto punto. Johnson ahora es seis veces campeón de la NASCAR Sprint Cup y está en un selecto grupo de leyendas de la serie y a un solo paso de igualarlos.

Y de muchas formas, Johnson sigue siendo el mismo que entregaba remedios para el dolor de cabeza, el que entregaba cuantas tarjetas de presentación podía solo para darse a conocer, el chico del sur de California que disfruta plenamente una Corona.

Además de un innato talento al volante, quizá lo mejor de Johnson es que ha mantenido los pies en la tierra, fiel a su esencia natural, alguien que valora la lealtad, que minimiza las distracciones y maximiza las relaciones de largo plazo.

Debido a su honestidad, es difícil encontrar un paralelo en las historias de éxito en Estados Unidos como la de Johnson, quien creció en un hogar que él mismo describió como "de clase media baja". Es el hijo de una chofer de autobús escolar y un operador de equipo pesado.

Johnson se benefició de las pocas personas que creyeron en él, desde Herb Fishel, el ejecutivo de Chevrolet hasta Jeff Gordon y Ricky Hendrick, pero al mismo tiempo de su propio esfuerzo por aprender de cualquier personas que estuviera a su alrededor a una edad cuando los pilotos jóvenes por lo general solo se concentran en la velocidad.

Quien lo vio en su debut en su primera carrera de la Sprint Cup en el otoño de 2001, justo después de la muerte de su amigo Blaise Alexander en una carrera de la serie ARCA, debe reconocer que no existe gran diferencia entre aquel Johnson y el Johnson seis veces campeón de la Sprint Cup, con excepción de la colección de trofeos.

Muchos ven su mirada de acero y asumen cierto grado de arrogancia, cuando la verdad es que es algo totalmente diferente: humildad.

A lo largo las victorias y los títulos, Johnson ha mantenido un impresionante ritmo de competencia con un solo secreto: su entusiasmo por el automovilismo heredado de su padre y la tenacidad para superar los obstáculos para llegar a donde esta hoy.

"Honestamente, le debo dar crédito al hecho de que durante mucho tiempo no tuve éxito, pero hice lo suficiente para ser reconocido con el apoyo de Chevrolet. Ellos hicieron su parte y yo fui avanzando de serie en serie y mantener la ruta del progreso", dijo Johnson en el NASCAR Motorsports Marketing Forum con el que inició la Semana de Campeones en Las Vegas.

"Todos esos años se tratar de sobrevivir, me ayudaron a ser lo que soy hoy. Así que una vez que tuve éxito, eso no me afecto mucho. Por supuesto, todo mundo tiene ego y se siente muy bien ganar carreras y campeonatos, no voy a mentir. Pero al final del día, me identifico con mi pasión y en las razones por las que quiero correr. Nunca lo hice solo por los trofeos. Siempre he corrido por la experiencia misma, ya sea en una bicicleta o en un auto. Hay algo en la competencia de lo que no me puedo separar. Eso es lo que me mueve", explicó.

Tras lograr niveles de éxito tan alto, Johnson no ha geminado a sus 38 años.

La naturaleza guerrera que lo impulso para ganar cinco campeonatos seguidos, lo ha hecho una figura polarizante en la NASCAR. Ganó tanto en tan poco tieso que llegó a hartar a algunos.

El sexto título logrado en Homestead-Miami el mes pasado, lo sintió diferente en una forma muy positiva y ahora muchos empiezan a apreciar su puesto en la historia.

El mismo Johnson lo empieza a sentir.

"Hubo muchas felicitaciones en las redes sociales, mucho respeto por el equipo No. 48", recordó. "No puedo decir todas las cosas que he visto y sentido. No solo las felicitaciones comunes, sino respeto. Eso es algo que estaba deseando. Nadie tiene que ser mi fanático, pero yo soy una persona respetuosa y cuando me muestran respeto, lo aprecio mucho".