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El campeonato de Dale Earnhardt Jr. ya no es un sueño en el aire

agosto 04, 2014, Reid Spencer, NASCAR Wire Service, NASCAR.com

La victoria en la Daytona 500 y la barrida en Pocono lo afincaron en el Chase

En junio del 2007, Rick Hendrick, propietario de Hendrick Motorsports, dijo lo correcto cuando presentó a Dale Earnhardt Jr. como nuevo miembro de su equipo en la NASCAR Sprint Cup Series.

En aquella ocasión, Hendrick expresó su deseo de ayudar a Earnhardt Jr. a lograr lo que muchos de sus aficionados anhelan, ver a su ídolo regularmente en el Victory Lane y con el trofeo de la Sprint Cup al final de temporada.

“No puedo decir lo emocionado que estoy y la cantidad de presión que siento”, dijo Hendrick en aquel entonces. “Él es un icono. Hay presión porque quiero cumplir lo prometido y habrá un montón de gente viendo”.

Y en efecto, la gente ha estado muy pendiente de ellos y en la espera de ese gran momento.

Al volante del Chevrolet No. 88, Earnhardt Jr. ganó la Sprint Unlimited en su debut con Hendrick en el año 2008. Tal victoria sólo sirvió para incrementar las expectativas, puesto que en el resto de la temporada, el No. 88 únicamente pisó el Victory Lane de Michigan.

Por el contrario, Kyle Busch, el piloto al que Earnhardt Jr. reemplazó, ganó en ese mismo año ocho de sus primeras 22 carreras para su nuevo jefe Joe Gibbs.

Y si el 2008 fue año difícil para Earnhardt Jr., entonces el 2009 y el 2010 fueron catastróficos. El equipo No. 88 logró un combinado de cinco Top 5s en las dos temporadas y terminó 25to. y 21ro. en la Clasificación de Pilotos, respectivamente.

Tampoco le ayudó haber cambiado de Jefe de Equipo, cuando Lance McGrew reemplazó a Tony Eury Jr.

En el 2011, Earnhardt Jr. continuó con su sequía de victorias, pero de cierto modo su suerte mejoró tras haber clasificado al Chase por la Sprint Cup y terminado la temporada en la 7ma. plaza de la Clasificación de Pilotos, gracias a una docena de Top 10s.

Sin embargo, la idea de que Earnhardt Jr. ganaría con regularidad y lucharía por el campeonato aún parecía ser más una ilusión que expectativas realistas.

Tras su victoria en la GoBowling.com 400 del Pocono Raceway, llevada a cabo el domingo pasado, Earnhardt Jr. afirmó no haberse sorprendido si Hendrick lo hubiese reemplazado tras esos años de sequía.

“Pasamos momentos difíciles y él tenía todo el derecho del mundo para reemplazarme con otro piloto, y nadie hubiera dicho nada al respecto”, dijo Earnhardt Jr. “Porque no estábamos corriendo lo suficientemente bien, y hubiera tenido sentido para todos si él hubiera tomado ese camino”.

Bueno, no exactamente. Sin duda alguna, Hendrick sabía que para convertirse rápidamente en el dueño más impopular de la NASCAR solo tenía que despedir al piloto más popular de este deporte. De hecho, en el 2011, Earnhardt Jr. firmó una extensión en su contrato que lo mantiene ligado al Chevrolet No. 88 hasta el 2017.

Con Letarte en pit box, Earnhardt comenzó poco a poco a lograr lo que él  y Hendrick se imaginaron en el 2007. En el 2012, Earnhardt Jr. y Letarte ganaron su 1ra. carrera juntos en Michigan. Y aunque no pudieron visitar el círculo de los ganadores en el 2013, el rendimiento de Earnhardt Jr. tuvo un salto importante.

Tras sufrir fallos en el motor durante la 1ra. carrera del Chase en el Chicagoland Speedway, lo que dejó fuera de la contienda del título, Earnhardt Jr. logró ocho Top 10s en las siguientes nueve carreras con finales en la 2da., 4ta. y 3ra. posición en Texas, Phoenix y Homestead, respectivamente.

Esto tan solo fue un pequeño avance de lo que estaba por llegar en el 2014, la 1ra. temporada para Earnhardt Jr. con múltiples victorias en una década. Tras ganar la Daytona 500 y el doblete en Pocono, Earnhardt Jr. aseguró un lugar en el Chase.

Su alto rendimiento y consistencia convierten a Earnhardt Jr. en uno de los favoritos para ganar el campeonato de este año.

En realidad, Earnhardt Jr. siempre ha sido el favorito. Sin embargo, este año es más que algo sentimental… mucho más.