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CONCORD, N.C. -- En Hendrick Motorsports, excelencia está literalmente escrito en las paredes --o en una de ellas, al menos. Una pared en la sede de la organización hace referencia a la fecha y el lugar de cada una de las 199 victorias del equipo en la división principal de NASCAR. Por sobre la cabeza cuelgan carteles que conmemoran todos los campeonatos de la compañía, entre ellos los diez en la Copa. Todo se combina para enviar un sutil pero inconfundible mensaje de que el éxito se mide únicamente por ser el mejor. En Hendrick, nadie es premiado por un buen día de puntos.
Por más comprendido que sea eso, sin embargo, aún sacude escuchar al hombre a cargo ponerse de pie y decirlo. Pero eso es lo que hizo Rick Hendrick el miércoles cuando el tour de prensa de NASCAR visitó a su equipo, y su reacción a un relativamente mal 2011 fue hacer un simple anuncio: que un título en 2012 no es solamente algo que desean, sino que esperan obtener. Se sintió como si el jefe ya hubiera ordenado un nuevo cartel o como si hubiera hecho lugar para un gran trofeo.
"Pienso que voy a estar realmente decepcionado sino tenemos a nuestros cuatro coches en la Caza, voy a estar realmente decepcionado sino ganamos el campeonato", dijo Hendrick.
Esa es una fuerte afirmación incluso para un evento del tour de prensa, donde sobre optimismo, y cada organización --grande o pequeña, con patrocinio o corto del mismo- cree que tiene una chance. Y llega después de una campaña 2011 algo despareja, en la que Jimmie Johnson vio terminada su seguidilla de campeonatos en cinco, donde Dale Earnhardt Jr. continuó con su sequía de triunfos, en la que Mark Martin finalizó sin conocer el Círculo de la Victoria en su última temporada a tiempo completo y Jeff Gordon ganó tres veces, pero se cayó en la Caza. No hubo pilotos de Hendrick entre los cinco primeros de las posiciones finales por primera vez desde 2000, cuando el equipo estaba formado por tres autos.
Y la respuesta a eso es: ¿campeonato o nada? Ciertamente lo es en Hendrick, la organización más exitosa de la historia moderna de NASCAR, donde la reacción a una mala temporada es subir la apuesta.
"Pienso que todos estamos culturalmente entrenados para ser exitosos, y cuando no lo somos, sabemos que debemos hacer algo para reaccionar", dijo Chad Knaus, jefe de equipo del auto Nº48 de Johnson. "Hicimos algunos ajustes en el equipo, hicimos algunos ajustes como compañía para salir y hacer lo que se supone que debemos hacer. No es que hay una campana que despierta a las tropas. No hay un disparo de salida. No hay ninguna señal de advertencia. Simplemente todos sabemos que necesitamos hacerlo mejor, y eso es parte de lo que hacemos. Se supone que debemos ganar carreras".
La cosa es que este mandato por un campeonato en 2012 no necesariamente proviene por defectos en el año anterior. Oh, está claro que los esfuerzos en Hendrick han sido renovados --el calendario de pruebas de pretemporada ha aumentado, los mecánicos e ingenieros han tomado nota de cada cambio del reglamento, y el dueño de equipo dice que su organización está más preparada en este punto del año de lo que ha estado antes jamás. Johnson se siente rejuvenecido habiéndose despojado de sus obligaciones de campeón, e incluso el ultra-intenso, adicto al trabajo de Knaus se tomó sus primeras vacaciones en cerca de una década. Sin dudas, este es un equipo moviéndose en la puerta de salida, listo para demostrar que 2011 fue una anomalía.
Pero las expectativas de campeonato de Hendrick para este año no provienen del pasado, sino del potencial. Observa su alineación y le gusta lo que ve: Johnson y Knaus enojados, Gordon y el jefe de equipo Alan Gustafson congeniando, Earnhardt y el jefe de equipo Steve Letarte después de clasificar a la Caza, el recién llegado Kasey Kahne y el jefe de equipo Kenny Frances haciendo su mudanza después de un sólido final el año pasado. En lo que al dueño de equipo se refiere, no hay debilidades, y no hay excusas para que alguien más sea el que levante la Copa Sprint al sur de Florida en noviembre próximo.
"Viendo lo que pasó el año pasado, no sabía cómo trabajarían Dale y Steve. No sabía cómo trabajarían Jeff y Alan. Pensaba que serían buenos, y fueron mucho mejor de lo que yo anticipé", dijo Hendrick. "Lo tenía a Mark, sabiendo que era su último año. Lo tenía a Kasey esperando para entrar. No sabía si lo tendríamos a Kenny, y luego obtuve a Kenny y a su ingeniero y a Kasey, y aquí están y están encajando como si hubieran estado por siempre. De repente, lo sé. Tengo un mejor equipo 88, un mejor equipo 24. Tengo a un equipo 48 enojado, y tengo algo por probar en el equipo 5 con un muchacho que ha tenido una de las mejores Cazas. Así que eso me da confianza, sino lo arruinamos, vamos a ser buenos".
Como es usual en Hendrick, gran parte de esa confianza se centra en el equipo Nº48, el cual con cinco campeonatos consecutivos ganados ha emergido como el programa insignia de la organización. Ese reinado terminó el año pasado, cuando sus autos de momento no fueron lo suficientemente veloces, Johnson no ganó lo suficiente para intimidar a los rivales, y fue reducido a un testigo en el duelo final entre Tony Stewart y Carl Edwards por el título.
"Tengo el mismo hambre de siempre. Sé que esta organización también. Sé que Chad y el equipo 48 también", dijo Johnson. "Lo que Rick dijo sobre su desilusión si los cuatro coches no están en el campeonato y si uno de nosotros no obtiene el título, lo comparto. Ciertamente sé de lo que mi equipo es capaz. Sé de lo que yo soy capaz. Tengo grandes metas para mi este año, y espero poder ejecutarlas".
Knaus llegó al mismo lugar por una ruta diferente. Una que lo llevó a Sudáfrica, sus primeras vacaciones en años, y una escapada que le hizo extrañar las pruebas del Preseason Thunder en Daytona. Igualmente estuvo en contacto regular con el jefe del auto, Ron Malec, y el ingeniero Greg Ives, examinando la información y dando órdenes al equipo desde el otro lado del mundo y en medio de la noche. También visitó Robben Island, donde Nelson Mandela fue prisionero, estuvo frente a animales salvajes, y tomó cerca de 2.000 fotografías.
"No voy a decir que hacer un viaje me devolvió la energía, y que encontré algo allí que me hizo pensar que todo vale la pena", dijo Knaus. "No es así la forma en que funciono. Pero debo decir que poder divertirte un poco es algo que ayuda. Ayuda a la mente. No estoy muy familiarizado con ese aspecto de la vida, claramente. Pero lo disfruté. Ahora he vuelto y estoy listo. Me siento genial. Pienso que va a ser una gran temporada para nosotros".
Hendrick está feliz de que su por momentos inquieto jefe de equipo se haya tomado una escapada. "Le hemos dicho a Chad un par de veces que no puedes estar presente todo el tiempo. Si corres tan duro como puedes y nunca te tomas un respiro, vas a quemarte", dijo. "Un día vas a decir 'Estoy listo'. Necesitas salir y disfrutar, sentirte renovado y volver.
Seguramente, el viejo Chad estará de regreso a tiempo. Hendrick espera que esta temporada pueda ver también algo del viejo Hendrick Motorsports, el que gana carreras y títulos de a montones, y suma más triunfos a la pared y más carteles al techo. "Tenemos muchas de las preguntas contestadas", dijo el hombre con 199 victorias en la serie principal de NASCAR.
Bueno, todas menos una. "He estado transportando gorras de la 'victoria 200' durante seis meses", bromeó. Dado el potencial y la aparentemente renovada determinación en su organización, uno debe pensar que las estará mostrando bastante pronto.
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